Respirar, ¿para qué?
Ya es demasiado minúsculo
el segundo en el que tomas el aire y lo expulsas
para también discernir del calendario
y sus complejos.
Los años se visten de gris,
de un gris tan intenso, sombrío, que se cobija
a la imperiosa necesidad
de orarle a ese Dios histórico
que aguarda bajo el zapato,
en la tierra que pisas,
en la volatilidad en medio de un espacio
vacío, en el bendito asfalto que se rompe.
Y las arrugas ni te cuento,
es un chiste aparte que se perpetua en el ceño.
Voy al tiempo que se tarda
el oxígeno en llenar los pulmones
y vuelvo al medio día
y no encuentro nada,
o mucho de todo,
pero también mucho de nada,
todo es inconexo,
una perplejidad que cansa,
un ensimismamiento que aturde
que entra y que no sale, que te traga,
pero hay tanto que pudre
que al mismo tiempo te escupe,
tedioso, sí, la verdad que sí
y si me preguntas qué hacer diría:
“para totiarse de risa”, y me dirás hipócrita,
sí, lo es, pero ¡carajo!, es jodido
consumirse sin que se den cuenta
que es la manera más
superficial que encuentras para no morir
y creer que hay un poco de empatía allí afuera…
“coloquial: morirse de risa”
Ya es demasiado minúsculo
el segundo en el que tomas el aire y lo expulsas
para también discernir del calendario
y sus complejos.
Los años se visten de gris,
de un gris tan intenso, sombrío, que se cobija
a la imperiosa necesidad
de orarle a ese Dios histórico
que aguarda bajo el zapato,
en la tierra que pisas,
en la volatilidad en medio de un espacio
vacío, en el bendito asfalto que se rompe.
Y las arrugas ni te cuento,
es un chiste aparte que se perpetua en el ceño.
Voy al tiempo que se tarda
el oxígeno en llenar los pulmones
y vuelvo al medio día
y no encuentro nada,
o mucho de todo,
pero también mucho de nada,
todo es inconexo,
una perplejidad que cansa,
un ensimismamiento que aturde
que entra y que no sale, que te traga,
pero hay tanto que pudre
que al mismo tiempo te escupe,
tedioso, sí, la verdad que sí
y si me preguntas qué hacer diría:
“para totiarse de risa”, y me dirás hipócrita,
sí, lo es, pero ¡carajo!, es jodido
consumirse sin que se den cuenta
que es la manera más
superficial que encuentras para no morir
y creer que hay un poco de empatía allí afuera…
“coloquial: morirse de risa”
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