Medusa
Desertora
No escucho, no hablo, no pienso: tiemblo.
Mi nombre suena, no distingo quién me llama, busco un rostro conocido, alguna señal que me ubique.
Mi nombre otra vez, balbuceo: "Soy yo", pero estoy muda, ciega y un poco muerta.
Una mano tibia me toma del brazo:"Te toca entrar..."
Quiero decir que no puedo, que no quiero perecer otra vez, pero me rindo y voy.
Esa mano conocida tiene rostro y un alma que me dicen que me esperan, como cada vez; dos ojazos desorbitados de miedo y brillantes de orgullo.
Callada le suplico a su alma que me reconozca otra vez después de cada muerte.
"Voy a estar acá, mírame, acá..."
Ahí voy: como zombie, como autómata, como cobarde sin opción, otra vez al matadero, diciendo: "Puto cáncer, esta vez te mato."
Cierro los ojos para no ver su mueca burlona que me dice "los muertos no se quejan."
Mi nombre suena, no distingo quién me llama, busco un rostro conocido, alguna señal que me ubique.
Mi nombre otra vez, balbuceo: "Soy yo", pero estoy muda, ciega y un poco muerta.
Una mano tibia me toma del brazo:"Te toca entrar..."
Quiero decir que no puedo, que no quiero perecer otra vez, pero me rindo y voy.
Esa mano conocida tiene rostro y un alma que me dicen que me esperan, como cada vez; dos ojazos desorbitados de miedo y brillantes de orgullo.
Callada le suplico a su alma que me reconozca otra vez después de cada muerte.
"Voy a estar acá, mírame, acá..."
Ahí voy: como zombie, como autómata, como cobarde sin opción, otra vez al matadero, diciendo: "Puto cáncer, esta vez te mato."
Cierro los ojos para no ver su mueca burlona que me dice "los muertos no se quejan."