José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quienes saben del amor
pues lo llevan en la mano,
y al don sincero y humano
de brindarse al corazón.
Abrazan a las palabras
para seguir una senda
en donde todo se encienda
y mantenga la ilusión.
Por mí nadie va a vivir,
sueño para darle forma
a la piel que se transforma
con el acto de soñar.
Al resplandor de las noches,
al poder de la vivencia,
al ardor de la candencia
le debemos lealtad.
Cándida es la dulce lumbre
palpitando tu presencia,
la brisa narra la urgencia
porque puja por vivir.
Atemporal manifiesto
que en la memoria ha quedado,
el crepitar nuestro, amado,
que describe este sentir.
El olfato me presiona,
convoca las emociones
que me atan a tus balcones
con un sueño en el umbral.
Tu persona dejó estelas
de desilusión y ausencia,
y de infinita presencia
en el ensueño vital.
Nostalgia de galerías
de tu voz queda en las ramas
con los susurros en llamas
y la razón del pesar.
Sigo tu armónico canto,
voy por todos los senderos,
voy persiguiendo luceros
para poderte escuchar.
Son tus pasos o me engaño
entre todo lo que nombras,
en lo mío junto a sombras
un vacío y desazón.
Siempre ilusiones anido
en la música que llega
con el reloj que restriega
el tun tun del corazón.
El vaivén tiene tu nombre
lo trae el viento y las olas,
y el viaje sin las corolas
que deshojen el amor.
Si se encrespa la distancia
me sumerjo en los lugares
con intensos avatares
y golpes del resplandor.
pues lo llevan en la mano,
y al don sincero y humano
de brindarse al corazón.
Abrazan a las palabras
para seguir una senda
en donde todo se encienda
y mantenga la ilusión.
Por mí nadie va a vivir,
sueño para darle forma
a la piel que se transforma
con el acto de soñar.
Al resplandor de las noches,
al poder de la vivencia,
al ardor de la candencia
le debemos lealtad.
Cándida es la dulce lumbre
palpitando tu presencia,
la brisa narra la urgencia
porque puja por vivir.
Atemporal manifiesto
que en la memoria ha quedado,
el crepitar nuestro, amado,
que describe este sentir.
El olfato me presiona,
convoca las emociones
que me atan a tus balcones
con un sueño en el umbral.
Tu persona dejó estelas
de desilusión y ausencia,
y de infinita presencia
en el ensueño vital.
Nostalgia de galerías
de tu voz queda en las ramas
con los susurros en llamas
y la razón del pesar.
Sigo tu armónico canto,
voy por todos los senderos,
voy persiguiendo luceros
para poderte escuchar.
Son tus pasos o me engaño
entre todo lo que nombras,
en lo mío junto a sombras
un vacío y desazón.
Siempre ilusiones anido
en la música que llega
con el reloj que restriega
el tun tun del corazón.
El vaivén tiene tu nombre
lo trae el viento y las olas,
y el viaje sin las corolas
que deshojen el amor.
Si se encrespa la distancia
me sumerjo en los lugares
con intensos avatares
y golpes del resplandor.
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