Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
De amor ya no lleno las letras,
le está faltando el aire a mis pulmones,
desde hace años están cayendo muertas
las raíces de mis ilusiones.
Mi última tentación fue una revista de adolescentes,
mi último viaje, una conversación conmigo,
alguna vez, joven, mis huesos fueron decentes,
pero hoy, hoy ya andan en buses vacíos.
Cuando vendí mi alma, me fiaron cinco meses,
sin prima, pero con garantía de llegar a los sesenta,
en los ríos salados también viven los peces
y algún que otro prestamista, pero ese no cuenta.
Conversando conmigo me entero que no me conozco,
ese tipo barbucho que se ve en el espejo
antes era un espía, ahora es un topo,
un triste vampiro que ve su reflejo.
Mi alquimista interno murió en la pobreza,
mis dotes de banquero no alcanzaron la quincena,
el niño de mí conmigo, anda siempre con tristeza
dormido en cualquier bar, sin ver la botella.
Conversando conmigo me entero que soy adoptado,
primo trigésimo de la cuarta esposa de Salomón,
en la novena línea creo que me he equivocado,
si buscas mi barco, es el que no posee timón.
le está faltando el aire a mis pulmones,
desde hace años están cayendo muertas
las raíces de mis ilusiones.
Mi última tentación fue una revista de adolescentes,
mi último viaje, una conversación conmigo,
alguna vez, joven, mis huesos fueron decentes,
pero hoy, hoy ya andan en buses vacíos.
Cuando vendí mi alma, me fiaron cinco meses,
sin prima, pero con garantía de llegar a los sesenta,
en los ríos salados también viven los peces
y algún que otro prestamista, pero ese no cuenta.
Conversando conmigo me entero que no me conozco,
ese tipo barbucho que se ve en el espejo
antes era un espía, ahora es un topo,
un triste vampiro que ve su reflejo.
Mi alquimista interno murió en la pobreza,
mis dotes de banquero no alcanzaron la quincena,
el niño de mí conmigo, anda siempre con tristeza
dormido en cualquier bar, sin ver la botella.
Conversando conmigo me entero que soy adoptado,
primo trigésimo de la cuarta esposa de Salomón,
en la novena línea creo que me he equivocado,
si buscas mi barco, es el que no posee timón.