Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Hundida en tu mar, que está calmo
callado y sin voz, te presiento.
Me ovillo esperando el momento
que rompas la paz con tu salmo.
Un salmo de voces que estrelle,
como tromba en mil infinitos,
cristal de silencios malditos
y mi alma ya no te querelle.
Tu voz, cristalino susurro,
acaricia mi alma con versos,
profundos, sutiles y tersos.
Cuando oigo tu voz yo concurro
a noches plagadas de luces,
cocuyos brillantes, que luces.
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