Troto
Pablo Romero Parada
Hace unos días María me dijo que quería tener un hijo conmigo. El caso es que si me conocieran a mí o conocieran a María, o si supieran cuales son nuestras circunstancias, se darían cuenta de que de aceptar yo esa petición y de conseguir dejarla embarazada, eso no nos convertiría en un padre y una madre al uso. Cuando digo al uso, me refiero a que no lo seríamos a modo convencional. No como lo fueron mis abuelos, él trabajando y ella cuidando de la casa y de los niños, que es como en mi casa mis padres me transmitieron que era lo convencional. Pero ni siquiera seríamos padres al modo en que lo fueron mis padres. En líneas generales, yo entiendo un modo convencional de ser padre a vivir con mi chica y talvez el crió en un hogar.
El caso es que María el otro día me pidió que me acostara con ella para que la dejase embarazada, prometiéndome que una vez quedase embarazada yo no tendría que asumir ninguna responsabilidad y que sería sencillamente un progenitor. Me lo pidió porque llevamos varios días charlando como amigos y ella notó que me atrae sexualmente, sobre todo porque ya me pilló un par de veces mirándole el culo.
Inicialmente me pareció buena idea pero al poco tiempo comencé a temer que una vez la criatura naciese ella podría pedirme que le diera una manutención, entre otras cosas porque María suele andar justa de pasta. Así que consulté a un abogado que nos aclaró que no había recursos legales para garantizarme que podía dejar a María embarazada renunciando por completo a mis responsabilidades paternales, pero nos ofreció que me convirtiese en su donante de semen y que por fecundación in vitro sí sería posible el acuerdo. Es increíble la cantidad de burocracia que tengo que hacer para cumplir mis fantasías sexuales.
Todo ello me hizo recordar a mis ex novias. Con ninguna de ellas quise ser padre pero a raíz del embarazo de la última con su actual novio he comenzado a experimentar ciertas ganas de convertirme en padre, pero no todavía lo suficiente como para hacerlo a cualquier precio. Me hizo recordar que ese deseo se relaciona con el impulso de insertar mi semen en sus vaginas. Deseo aplastantemente lógico, pero que ya tenía mucho antes de que mi ex se quedase embarazada. No confundan el deseo de meter mi semen en la vagina con el de tener sexo en sí porque no es lo mismo. No sé si les pasa a ustedes, pero esa práctica muchas veces suele apetecer durante el sexo. Ese específico deseo lo tuve con ella y con el resto de mis parejas, de hecho también ellas también tenían el deseo de que yo lo hiciera. Que quiera hacerlo con María es porque me atrae sexualmente. Esa idea me satisface extrañamente. Pero finalmente me negué porque creo que el niño se merece algo más que un padre tratando de satisfacer sus deseos sexuales producidos por el bonito culo de María. Aunque pensándolo mejor, no me diferenciaría demasiado de la mayoría de los padres así que tal vez negarme no haya sido tan buena idea.
En cualquier caso, la decisión me es del todo irrelevante porque esa petición no ha sucedido en la vida real, sino que la imaginé hace unos minutos en cama mientras meditaba sobre lo que iba a tratar mi publicación de hoy, que aunque empezara con la ficción de María ha terminado siendo sobre el recurrente tema de mi última ex Aida y de su reciente maternidad y de mi otra ex Iria que aunque hace años que no hablo con ella siempre forma parte de mis pensamientos. Podrían pensar que todavía no las he superado y que no he pasado página y estarían en lo cierto, pero es que yo nunca paso página. Siempre ando dándole vueltas a mis exs novias en la cabeza. No les deseo ese sufrimiento. Así, este texto no alberga otro deseo de que Aida me lea pero no lo hacía cuando salíamos y desde que la dejé mucho menos. De hecho, creo que no piensa para nada en mí pero eso es solo una fantasía y ya he fantaseado durante los primeros párrafos. No me apetece volver a empezar con el rollo de nuevo.
Cuando Iria me dejó me visitaba por mundopoesía y yo escribía textos para ponerla celosa y que volviese conmigo o tratando de despertar su lástima, funcionó en la medida de que conseguí que siguiera visitándome pero terminó con dejar de leerme. Esas antiguas visitas de Iria los meses posteriores de la ruptura fueron tan dulces como los polvos que echaba con Aida tras la ruptura hasta que terminó por iniciar una relación con el padre de su hijo. La parte buena de que Aida no me visite es que al menos no podrá echarme en cara que aireo sus intimidades. Que Iria y María no me visiten también es una suerte por este motivo. Figuro que ambas se sentirían incómodas al leer las fantasías que escribo sobre ellas. Me refiero a las fantasías que llego a creerme y las que no.
En cualquier caso, y en vista que ellas ni de coña me leerán, al menos me queda el consuelo de vuestras visitas. Y ya si logro comentarios monto una fiesta. Me siento agradecido de que hayáis llegado hasta aquí. Muchas gracias amigos.
Querría conocer a una chica para amarla y conocerme a través de ella. Escribo como quien queda con sus amigos o sale a la calle por fundirse con la gente y así no pensar en su ex. Escribo para que me lean y que la vida sea más llevadera. Lo de lograr un conocimiento profundo a través de lo literario lo dejo para otro día, hoy me da flojera ya. Lo que me recuerda a eso que dijo magistralmente Bukowski de "Don´t Try". Para mi ese poema es bastante intenso y en realidad él trataba de describir una sensación más sutil. Estuvo más acertado al final de su vida cuando dejó la botella y escribió sobre un pájaro azul. A veces ese pájaro se pone a revolotear pero otras duerme. La clave está en no tratar de controlarlo. En realidad Bukowski era bastante espiritual. Podría haber encajado en un santuario tibetano sino fuese por su afición a la bebida entre otras prácticas.
El caso es que María el otro día me pidió que me acostara con ella para que la dejase embarazada, prometiéndome que una vez quedase embarazada yo no tendría que asumir ninguna responsabilidad y que sería sencillamente un progenitor. Me lo pidió porque llevamos varios días charlando como amigos y ella notó que me atrae sexualmente, sobre todo porque ya me pilló un par de veces mirándole el culo.
Inicialmente me pareció buena idea pero al poco tiempo comencé a temer que una vez la criatura naciese ella podría pedirme que le diera una manutención, entre otras cosas porque María suele andar justa de pasta. Así que consulté a un abogado que nos aclaró que no había recursos legales para garantizarme que podía dejar a María embarazada renunciando por completo a mis responsabilidades paternales, pero nos ofreció que me convirtiese en su donante de semen y que por fecundación in vitro sí sería posible el acuerdo. Es increíble la cantidad de burocracia que tengo que hacer para cumplir mis fantasías sexuales.
Todo ello me hizo recordar a mis ex novias. Con ninguna de ellas quise ser padre pero a raíz del embarazo de la última con su actual novio he comenzado a experimentar ciertas ganas de convertirme en padre, pero no todavía lo suficiente como para hacerlo a cualquier precio. Me hizo recordar que ese deseo se relaciona con el impulso de insertar mi semen en sus vaginas. Deseo aplastantemente lógico, pero que ya tenía mucho antes de que mi ex se quedase embarazada. No confundan el deseo de meter mi semen en la vagina con el de tener sexo en sí porque no es lo mismo. No sé si les pasa a ustedes, pero esa práctica muchas veces suele apetecer durante el sexo. Ese específico deseo lo tuve con ella y con el resto de mis parejas, de hecho también ellas también tenían el deseo de que yo lo hiciera. Que quiera hacerlo con María es porque me atrae sexualmente. Esa idea me satisface extrañamente. Pero finalmente me negué porque creo que el niño se merece algo más que un padre tratando de satisfacer sus deseos sexuales producidos por el bonito culo de María. Aunque pensándolo mejor, no me diferenciaría demasiado de la mayoría de los padres así que tal vez negarme no haya sido tan buena idea.
En cualquier caso, la decisión me es del todo irrelevante porque esa petición no ha sucedido en la vida real, sino que la imaginé hace unos minutos en cama mientras meditaba sobre lo que iba a tratar mi publicación de hoy, que aunque empezara con la ficción de María ha terminado siendo sobre el recurrente tema de mi última ex Aida y de su reciente maternidad y de mi otra ex Iria que aunque hace años que no hablo con ella siempre forma parte de mis pensamientos. Podrían pensar que todavía no las he superado y que no he pasado página y estarían en lo cierto, pero es que yo nunca paso página. Siempre ando dándole vueltas a mis exs novias en la cabeza. No les deseo ese sufrimiento. Así, este texto no alberga otro deseo de que Aida me lea pero no lo hacía cuando salíamos y desde que la dejé mucho menos. De hecho, creo que no piensa para nada en mí pero eso es solo una fantasía y ya he fantaseado durante los primeros párrafos. No me apetece volver a empezar con el rollo de nuevo.
Cuando Iria me dejó me visitaba por mundopoesía y yo escribía textos para ponerla celosa y que volviese conmigo o tratando de despertar su lástima, funcionó en la medida de que conseguí que siguiera visitándome pero terminó con dejar de leerme. Esas antiguas visitas de Iria los meses posteriores de la ruptura fueron tan dulces como los polvos que echaba con Aida tras la ruptura hasta que terminó por iniciar una relación con el padre de su hijo. La parte buena de que Aida no me visite es que al menos no podrá echarme en cara que aireo sus intimidades. Que Iria y María no me visiten también es una suerte por este motivo. Figuro que ambas se sentirían incómodas al leer las fantasías que escribo sobre ellas. Me refiero a las fantasías que llego a creerme y las que no.
En cualquier caso, y en vista que ellas ni de coña me leerán, al menos me queda el consuelo de vuestras visitas. Y ya si logro comentarios monto una fiesta. Me siento agradecido de que hayáis llegado hasta aquí. Muchas gracias amigos.
Querría conocer a una chica para amarla y conocerme a través de ella. Escribo como quien queda con sus amigos o sale a la calle por fundirse con la gente y así no pensar en su ex. Escribo para que me lean y que la vida sea más llevadera. Lo de lograr un conocimiento profundo a través de lo literario lo dejo para otro día, hoy me da flojera ya. Lo que me recuerda a eso que dijo magistralmente Bukowski de "Don´t Try". Para mi ese poema es bastante intenso y en realidad él trataba de describir una sensación más sutil. Estuvo más acertado al final de su vida cuando dejó la botella y escribió sobre un pájaro azul. A veces ese pájaro se pone a revolotear pero otras duerme. La clave está en no tratar de controlarlo. En realidad Bukowski era bastante espiritual. Podría haber encajado en un santuario tibetano sino fuese por su afición a la bebida entre otras prácticas.
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