danie
solo un pensamiento...
Se extinguió ayer, el mañana,
con un disparo en la nuca
buscando un poco de paz…,
buscando en nubes y cielos
cuál dicha trae la flor.
con un disparo en la nuca
buscando un poco de paz…,
buscando en nubes y cielos
cuál dicha trae la flor.
Batalla de Jarama… Yo me pregunto:
¿aun limpiaron la sangre de Madrid?
Los monumentos de piedra no duermen
solo se desmoronan con el bullicio
de un reguetón obsceno y muy actual.
Y mientras se me revuelven las tripas
por esa mezcla de sangría, cerveza caliente,
jugo de naranja Manaos y vino en cajita “tetrabrik”
«el nuevo New Geo que se usa para los bautismos e himnos»
me imagino en silencio que soy un poeta,
uno más del montón, pero este a diferencia
no llora, no sangra,
no tiene branquias ni pulmones
y sus llagas laceradas tampoco gritan.
¿Acaso hay que ser mente?
¿Cómo podemos pedirle al corazón
que piense cuando su vacío nos horada?
Ribera de Jamara en la que ahogaron sus gritos
centenas de cañones. Río de Jamara
con rostro de viejo marinero y muérdago sin flor.
Tal vez sea mejor hacerse bien chiquito
como un cangrejo ermitaño dentro de su caparazón,
al resguardo de la sombra de la memoria
para ver si devuelta
nos reviven los grandes acorazados.
Es que hermanos son porque al final de cuenta
los dos ríos desembocan en el Atlántico
y algo parecido sentimos también nosotros
con el arroyo Bermejo.
***
Aquella tarde de invierno sobre un juncal
en el que todavía brotaban orquídeas y lirios
lancé mi boya de pescar.
Un rato después me dobló la caña
con una fuerza inmensurable una bestia de más de 96 kilos,
era un viejo surubí.
Por suerte para el pez ya casi extinto, después
de 2 horas y media me partió la caña,
luego con arrojo dio un coletazo sobre el banco de arena
revolviendo las aguas. El viejo surubí
luchó y se escapó en silencio.
Ese margen que quedó entre la duda por perderlo,
el arresto del pez y luego el lapso de silencio
me trasmitió paz. Y es que pensé: «¿Cuántos nombres
le habrán puesto a ese viejo y obstinado pez? Seguramente muchos.
Los mismos que al viejo Bermejo».
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