Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Antes de que amaneciera,
devore todos los soles y
jamás volvió a brillar
con aquella intensidad de mi niñez.
devore todos los soles y
jamás volvió a brillar
con aquella intensidad de mi niñez.
No me parecía cierto, puse mi mano derecha sobre mi lado izquierdo
y aún seguía latiendo. Me reí de mi absurdo, de los pasos que no van hacia ninguna parte.
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