Tumultos (Poemas a la deriva)

Alonso Vicent

Poeta veterano en el portal
Caer en la vorágine de la muchedumbre
es quedarnos atrás de nosotros mismos,
es perderse la pista mientras nos seguimos
sin tener un camino, al menos supuesto.
A pleno sol del día, cuántos, cuántas pérdidas:
de sombras sin objeto,
de cuerpos que se alejan,
de pasos sin barreras ni vías, ni trenes.
En el andén de sujetos perdidos
maniobran los pájaros vencidos del tiempo
mirándose las alas
los unos a los otros
con la ceguera propia de los temerarios.
Asomarse al abismo es cerrar las puertas
y abrir una ventana que se precipita,
bajarse en marcha, a tientas, sin contemplaciones
y creerse, en el fondo,
que todo es espejismo.
Empezar a ignorarse
forma parte del olvido,
de una imprevisible momentánea amnesia
que acaba convirtiéndose siempre en colectiva.
Y cuando formas parte del propio tumulto,
(lo sabes)
deja de ser urgente
pensar por uno mismo.
 
Caer en la vorágine de la muchedumbre
es quedarnos atrás de nosotros mismos,
es perderse la pista mientras nos seguimos
sin tener un camino, al menos supuesto.
A pleno sol del día, cuántos, cuántas pérdidas:
de sombras sin objeto,
de cuerpos que se alejan,
de pasos sin barreras ni vías, ni trenes.
En el andén de sujetos perdidos
maniobran los pájaros vencidos del tiempo
mirándose las alas
los unos a los otros
con la ceguera propia de los temerarios.
Asomarse al abismo es cerrar las puertas
y abrir una ventana que se precipita,
bajarse en marcha, a tientas, sin contemplaciones
y creerse, en el fondo,
que todo es espejismo.
Empezar a ignorarse
forma parte del olvido,
de una imprevisible momentánea amnesia
que acaba convirtiéndose siempre en colectiva.
Y cuando formas parte del propio tumulto,
(lo sabes)
deja de ser urgente
pensar por uno mismo.
La masa crítica que nunca pusimos a leudar. Y estoy de acuerdo contigo: en la muchedumbre rara vez hay alguien.
Gran saludo Alonso.
 
Reflexivo poema sobre el efecto que ocasiona en la persona sumergirse en una muchedumbre que avanza tras un cartel.

Englobo.gif
 
Un excelente poema con mucha miga, Alonso. Vivimos un mundo y una época donde coexisten extremos nacidos del mismo suelo e igual de patológicos personal y socialmente: unos que se creen todo y otros que no se creen nada (pero se encierran en un "credo escéptico" más ciego y manipulado aún que el otro). El pensar por uno mismo es algo que se aprende, pero el problema es que no nos enseñan ni educan para ello, y en esta sociedad actual rebosante de información (cierta y falsa) a menudo se hace realmente difícil ver con lucidez (a veces incluso hasta para las mentes lúcidas :))
Mis felicitaciones por tu buen poema, amigo. Un abrazote y feliz año.
 
Esplendido!! Un poema profundo, que nos hace reflexionar acerca de nuestra relación con el mundo y nosotros mismos. El descubrirse inmerso en ese caos donde nuestros pensamientos no nacieron de nosotros mismos es un gran paso para volver a ser un individuo con ideas y sentimientos propios. En definitiva volver a ser.
Me encanto y disfrute de tu obra amigo Vincent.
Un gran abrazo y feliz domingo.
Sí, en definitiva volver a ser por uno mismo, cuánta razón tienes, Laly.
Un gran abrazo, a menos tres grados matinales, y mil gracias por este espacio, pensamiento y presencia que compartimos.
 
La masa envuelve la individualidad con anonimato. Le resta discernimiento, le roba protagonismo, le exime responsabilidad... le invisibiliza hasta perderse.
Es tan cómoda esa posición de sentirse acompañado sin mayor exigencia que abandonarse de sí mismo... contrasentido de vaciar para sentirse lleno.

Así son las masas...

Saludos cordiales.
 
Última edición:
Caer en la vorágine de la muchedumbre
es quedarnos atrás de nosotros mismos,
es perderse la pista mientras nos seguimos
sin tener un camino, al menos supuesto.
A pleno sol del día, cuántos, cuántas pérdidas:
de sombras sin objeto,
de cuerpos que se alejan,
de pasos sin barreras ni vías, ni trenes.
En el andén de sujetos perdidos
maniobran los pájaros vencidos del tiempo
mirándose las alas
los unos a los otros
con la ceguera propia de los temerarios.
Asomarse al abismo es cerrar las puertas
y abrir una ventana que se precipita,
bajarse en marcha, a tientas, sin contemplaciones
y creerse, en el fondo,
que todo es espejismo.
Empezar a ignorarse
forma parte del olvido,
de una imprevisible momentánea amnesia
que acaba convirtiéndose siempre en colectiva.
Y cuando formas parte del propio tumulto,
(lo sabes)
deja de ser urgente
pensar por uno mismo.
Que bueno, Alonso (quedándome corta). Como atraen las letras, también nos haces cómplices con ellas. En cada lectura me alargas la hebra de hilo... rompen con lo circular. Es ahí, donde no somos nada, en cierta forma, que haces del sentir algo inviolable.
Estupendo recreo. Me encantó, niño, es más me lo dejo en casa.
 
Reflexivo poema sobre el efecto que ocasiona en la persona sumergirse en una muchedumbre que avanza tras un cartel.

Englobo.gif
Muy acertado el comentario; también en las manifestaciones las masas anulan a la persona. Los carteles esconden muchos pensamientos, y dan vía libre a la pérdida de la personalidad.
Un saludote al principio de la jornada, monsieur Maramin, a almorzar y al tajo.
 
Un excelente poema con mucha miga, Alonso. Vivimos un mundo y una época donde coexisten extremos nacidos del mismo suelo e igual de patológicos personal y socialmente: unos que se creen todo y otros que no se creen nada (pero se encierran en un "credo escéptico" más ciego y manipulado aún que el otro). El pensar por uno mismo es algo que se aprende, pero el problema es que no nos enseñan ni educan para ello, y en esta sociedad actual rebosante de información (cierta y falsa) a menudo se hace realmente difícil ver con lucidez (a veces incluso hasta para las mentes lúcidas :))
Mis felicitaciones por tu buen poema, amigo. Un abrazote y feliz año.
Y qué patológica es esta vida...
Los credos y las aves marías, los borregos y los pastores. La escuela siempre estuvo en la calle, y cuando el alumno está preparado la maestra llega ( decía un dicho japonés o algo parecido). El problema es que los alumnos pocas veces están preparados para pensar por ellos mismos.
Aquí estamos esperando a que salga el sol por el horizonte para poner el cuerpo a trabajar... con la mente en las nubes.
Un enorme abrazo, amigo Luis, en este primer mes del año... y que nos vaya bonito el resto.
 
La masa envuelve la individualidad con anonimato. Le resta discernimiento, le roba protagonismo, le exime responsabilidad... le invisibiliza hasta perderse.
Es tan cómoda esa posición de sentirse acompañado sin mayor exigencia que abandonarse de sí mismo... contrasentido de vaciar para sentirse lleno.

Así son las masas...

Saludos cordiales.
Miedo me dan las masas y, en muchos casos, vergüenza. Una síntesis perfecta la tuya. Así son las masas, los tumultos en que nadie se siente responsable y saca a relucir sus peores instintos amparado por el anonimato colectivo.
Entre tumultos andamos, pero guardando las distancias.
Un saludote al amanecer desde un bar de carretera.
 
Que bueno, Alonso (quedándome corta). Como atraen las letras, también nos haces cómplices con ellas. En cada lectura me alargas la hebra de hilo... rompen con lo circular. Es ahí, donde no somos nada, en cierta forma, que haces del sentir algo inviolable.
Estupendo recreo. Me encantó, niño, es más me lo dejo en casa.
Desde pequeño intenté huir de los tumultos, y ya sabes que cuando uno se sale del sistema las trabas llueven por todas partes... pero a mí me compensó. Sigo inventando mundos paralelos (pequeñitos), sin hacer caso a las masas.
Tu vives en una isla de turistas repleta; sabes de tumultos. Pero de puertas adentro seguimos pensando y fabricando nuestros mundos (pequeñitos, ya te dije).
Con la complicidad que nos precede, allá va un abrazote mediterráneo a la hora del recreo matinal, a menos cero, que son las nueve horas y hasta las diez no nos ponemos al tajo.
 
Desde pequeño intenté huir de los tumultos, y ya sabes que cuando uno se sale del sistema las trabas llueven por todas partes... pero a mí me compensó. Sigo inventando mundos paralelos (pequeñitos), sin hacer caso a las masas.
Tu vives en una isla de turistas repleta; sabes de tumultos. Pero de puertas adentro seguimos pensando y fabricando nuestros mundos (pequeñitos, ya te dije).
Con la complicidad que nos precede, allá va un abrazote mediterráneo a la hora del recreo matinal, a menos cero, que son las nueve horas y hasta las diez no nos ponemos al tajo.

Más que crudo, en nuestra naturaleza, duro, muy... Lo puedes decir, Alonso. Tampoco tengo queja (me siento tan afuera), en lo que hay.
Desde luego, y aunque esos mundos sean pequeñitos, puertas adentro no puedo dejar de verme grande, al fin y al cabo, conmigo me lo puedo permitir, jeje, claro que, a la hora de la complicidad, las fallas, me achatan
Saludos para ambos (antes se me pasó). Me quedo con el abrazote mediterráneo... (seguro que, por la hora, con más calor)
Besos
 
Caer en la vorágine de la muchedumbre
es quedarnos atrás de nosotros mismos,
es perderse la pista mientras nos seguimos
sin tener un camino, al menos supuesto.
A pleno sol del día, cuántos, cuántas pérdidas:
de sombras sin objeto,
de cuerpos que se alejan,
de pasos sin barreras ni vías, ni trenes.
En el andén de sujetos perdidos
maniobran los pájaros vencidos del tiempo
mirándose las alas
los unos a los otros
con la ceguera propia de los temerarios.
Asomarse al abismo es cerrar las puertas
y abrir una ventana que se precipita,
bajarse en marcha, a tientas, sin contemplaciones
y creerse, en el fondo,
que todo es espejismo.
Empezar a ignorarse
forma parte del olvido,
de una imprevisible momentánea amnesia
que acaba convirtiéndose siempre en colectiva.
Y cuando formas parte del propio tumulto,
(lo sabes)
deja de ser urgente
pensar por uno mismo.
Ayyy Alonso qué difícil es ir contracorriente y no ser parte de la masa, destacarse en ella es buscarse enemigos, es luchar con uñas y dientes y abrirse paso entre abrojos y espejismos, pero, sea como fuere, leerte es encontrar sentido a pensar por uno mismo, y creo que merece la pena aún arriesgándose a caer en el precipicio.
Encantada de leerte mi querido amigo y admirado poeta, mil besos vuelan hacia ti y hacia tu magna tierra.....muáááááácksssssss
 
La multitud nos come , nos extraviamos ,dejamos de escucharnos... Por eso cada tanto es bueno regresar mar adentro, a la calma de nuestra propia voz y de los más cercanos.
Que grato es leerte, volver y encontrar tus letras ! Un abrazo desde México
 
Más que crudo, en nuestra naturaleza, duro, muy... Lo puedes decir, Alonso. Tampoco tengo queja (me siento tan afuera), en lo que hay.
Desde luego, y aunque esos mundos sean pequeñitos, puertas adentro no puedo dejar de verme grande, al fin y al cabo, conmigo me lo puedo permitir, jeje, claro que, a la hora de la complicidad, las fallas, me achatan
Saludos para ambos (antes se me pasó). Me quedo con el abrazote mediterráneo... (seguro que, por la hora, con más calor)
Besos
Hoy sí que hace calorcillo; sábado festivo y a huevonear por casa, como dicen en México.
De todo hay de puertas adentro y a fuera; pero ahí estamos para no perder nuestra identidad.
Hoy festivo para los de casa, gatos y perrito invitado para un par de días... se llevan bien, ya se conocen de los meses de vacaciones en la montaña.
Un abrazote, Ro, y besos, de parte de estos dos moradores de los pequeños espacios sin límites.
 
Ayyy Alonso qué difícil es ir contracorriente y no ser parte de la masa, destacarse en ella es buscarse enemigos, es luchar con uñas y dientes y abrirse paso entre abrojos y espejismos, pero, sea como fuere, leerte es encontrar sentido a pensar por uno mismo, y creo que merece la pena aún arriesgándose a caer en el precipicio.
Encantada de leerte mi querido amigo y admirado poeta, mil besos vuelan hacia ti y hacia tu magna tierra.....muáááááácksssssss
Hola, hola Lomi, aquí estamos almorzando en un tumulto barero, haciendo amigos y enemigos... ya llegué a la conclusión de que es mejor tener un buen enemigo que un mal amigo... no es lo que tienen las contracorrientes.
Seguimos buscándole el sentido a los sueños y a las realidades , y apechugando que decimos por aquí.
Un abrazote, Isabel, a la hora de atacar los campos... y a quien se ponga a tiro... Seguimos en la lucha.
 
La multitud nos come , nos extraviamos ,dejamos de escucharnos... Por eso cada tanto es bueno regresar mar adentro, a la calma de nuestra propia voz y de los más cercanos.
Que grato es leerte, volver y encontrar tus letras ! Un abrazo desde México
Y tanto que es así; mar adentro o a una isla... qué mejores lugares para encontrarse y cobrar energías para volver al mundanal ruido, a los tumultos; pero con las ideas más claras.
Muy cercanas tus palabras, Ethel. Hasta entre tumultos se puede escuchar la voz de las personas cercanas... para el resto, filtro.
Un gran abrazo, de costa a costa, hasta esa tierra y para una moradora que sabe de mares, mareas y refugios.
 
Caer en la vorágine de la muchedumbre
es quedarnos atrás de nosotros mismos,
es perderse la pista mientras nos seguimos
sin tener un camino, al menos supuesto.
A pleno sol del día, cuántos, cuántas pérdidas:
de sombras sin objeto,
de cuerpos que se alejan,
de pasos sin barreras ni vías, ni trenes.
En el andén de sujetos perdidos
maniobran los pájaros vencidos del tiempo
mirándose las alas
los unos a los otros
con la ceguera propia de los temerarios.
Asomarse al abismo es cerrar las puertas
y abrir una ventana que se precipita,
bajarse en marcha, a tientas, sin contemplaciones
y creerse, en el fondo,
que todo es espejismo.
Empezar a ignorarse
forma parte del olvido,
de una imprevisible momentánea amnesia
que acaba convirtiéndose siempre en colectiva.
Y cuando formas parte del propio tumulto,
(lo sabes)
deja de ser urgente
pensar por uno mismo.
Tiempos de tumultos, donde se te fija hasta lo que deber pensar y en lo que debes creer. Es bueno que haya voces que se alcen frente a tanta manipulación. Un abrazo.
 
Última edición:
Tiempos de tumultos, donde se te fija hasta lo que deber pensar y en lo que debes creer. Es bueno que haya voces que se alcen frente a tanta manipulación. Un abrazo.
Estos son los tiempos que nos ha tocado vivir que, a decir verdad, no son tan distintos a otros en cuanto a tumultos y manipulaciones; sólo cambiaron los medios... mucho más sofisticados.
Muchas gracias, Luis, y un abrazo desde este pequeño país sin fronteras.
 
Tiempos de tumultos, donde se te fija hasta lo que deber pensar y en lo que debes creer. Es bueno que haya voces que se alcen frente a tanta manipulación. Un abrazo.
Estos son los tiempos que nos ha tocado vivir que, a decir verdad, no son tan distintos a otros en cuanto a tumultos y manipulaciones; sólo cambiaron los medios... mucho más sofisticados.
Muchas gracias, Luis, y un abrazo desde este pequeño país sin fronteras.
 

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