Jorge Salvador
Poeta adicto al portal
No sé cómo llegó la sangre al río
ni cómo pude yo tragar con eso;
pero, ¿que si tragué? como un poseso,
aun siento al recordarlo escalofrío.
Yo estaba por entonces tan vacío
de amor, y tan por no catarlo espeso,
que ni la aparición de aquello tieso
logró hacerme entender que ella era un tío.
De cómo el artilugio aquel fibroso
con vida propia y sed de carne tibia
llegó hasta mi rincón más escabroso,
no soy capaz de dar explicaciones;
pero si no hay caviar, ¿quién no se alivia
comiéndose un buen par de salchichones …?
ni cómo pude yo tragar con eso;
pero, ¿que si tragué? como un poseso,
aun siento al recordarlo escalofrío.
Yo estaba por entonces tan vacío
de amor, y tan por no catarlo espeso,
que ni la aparición de aquello tieso
logró hacerme entender que ella era un tío.
De cómo el artilugio aquel fibroso
con vida propia y sed de carne tibia
llegó hasta mi rincón más escabroso,
no soy capaz de dar explicaciones;
pero si no hay caviar, ¿quién no se alivia
comiéndose un buen par de salchichones …?
Última edición: