FanÁngel
Poeta recién llegado
La Hispania en que el romano esculpe en el terreno
de inmemorial ensueño, el visigodo lleno
de la energía incólume, arriano por natura,
al que alabar cristiano de la natal figura
más por forzado ser tervingio que por todo
el Imperio romano, de la estirpe del godo.
Afianzábase el reino visigodo en Toledo,
Leovigildo daba a Recópolis su credo,
que a su hijo Recaredo dejaba en heredad.
¡Salve, Leovigildo!, única majestad
en aunar territorios y pueblos, un Estado
mismo, por fin, de un reino godo purificado.
de inmemorial ensueño, el visigodo lleno
de la energía incólume, arriano por natura,
al que alabar cristiano de la natal figura
más por forzado ser tervingio que por todo
el Imperio romano, de la estirpe del godo.
Afianzábase el reino visigodo en Toledo,
Leovigildo daba a Recópolis su credo,
que a su hijo Recaredo dejaba en heredad.
¡Salve, Leovigildo!, única majestad
en aunar territorios y pueblos, un Estado
mismo, por fin, de un reino godo purificado.
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