silveriddragon
Poeta adicto al portal
Dicen los rumores que hace diez años existió algo en la internet. Algo que nunca pudo ser atrapado. La mejor hacker de la historia hasta ahora. ¿Por qué vuelve ahora?
Del diario de James A. Smith
I
Las consolas de las computadoras en el área de investigación de inteligencia artificial de la tecnoesfera se encendieron. Un hombre de aspecto juvenil que viste una camiseta blanca con el logo de una banda de rock y unos pantalones de mezclilla rotos se pone sus lentes al revisar algo que no comprende.
Se trata de un mensaje codificado en hexadecimal, un sistema que ya no se usa en las interfaces de usuario.
Comprende que se trata de un error y simplemente copia el mensaje y lo pasa por un traductor de código Base64.
El mensaje se traduce sin problema y dice así:
"Estamos reclutando personas con capacidades como las tuyas, sobre ciberseguridad y redes. ¿Estás dispuesto a saber la verdad acerca de lo que hay detrás de la tecnoesfera? Te estaré esperando en la plaza que está afuera del edificio principal. En el café pide un moka blanco y espera en la mesa del fondo a la izquierda.
Dot Hacker"
El hombre se pasa la mano izquierda por el cabello y se inclina sobre su silla hacia atrás. La mano derecha se la lleva hacia la boca incrédulo. No ha podido dormir en días buscando en la internet y en lugares subterráneos pistas acerca de ella. De la mujer que fué la más buscada por la Interpol y los cazadores de recompensas.
¿Se habría dado cuenta Dot de que él la buscaba? ¿Por qué se presentaba ahora? Cerró los ojos imaginándose el aspecto de esa mujer. Quizás una nerd de gafas gruesas con el cabello lacio y negro. Con facciones de adolescente japonesa, ya que así es como la retrataban muchos.
Era emocionante ya que siendo un estudioso de la ciberseguridad quería conocer a ese "ídolo" de su juventud y adolescencia. Recordó cuando en la red se encontraban carteles y anuncios de "Se busca". Todos ellos nombrando sumas estratosféricas solo por informes para encontrarla.
Alguna vez escuchó el rumor de que se había retirado a un país exótico como México. Pero nada fue confirmado. No creía en todas las acusaciones que hicieron en su contra. Culpable de asesinato, robo, lavado de dinero, de corromper las mentes de los adolescentes con ideas de liberación, pseudoreligiones que la llamaban la siguiente elegida.
Así, el hombre tomó su credencial y se dispuso a salir mientras sus compañeros lo vieron de reojo.
- ¿A dónde vas?
- A tomar un café.
- Cuídate. En estos tiempos no se sabe cuando puedes contagiarte.
- Me cuido, llevo mi mascarilla. - Y sonrió.
- No queremos perder a nuestro sombrero blanco.
II
Hoy en día las palabras como nerd y hacker casi no se usan. Han sido sustituidas por palabras diferentes como geek o sombrero negro o blanco. Muchos definían a nuestro protagonista así, como un sombrero blanco. Una persona encargada de detectar fallas en los sistemas y que pudieran aprovechar personas no autorizadas para obtener información sensible o sabotear; o aún peor, secuestrar información.
Cuando llegó a la cafetería y se sentó en la mesa indicada pidió un café moka blanco. Después de unos minutos le llevaron la bebida junto con un sobre de color rosa pálido. Estaba sellado con cera roja con la figura de una A en cursiva.
La abrió y dentro solo tenía una cartulina blanca con este mensaje:
Non intellegens nil explicas
Videre nolens nil capies
Non intellegens nil explicas
Incognita non vides
Y por la parte de atrás un código QR. Iba a escanearlo con su teléfono celular cuando escuchó una voz detrás de él.
- Te estoy dando a elegir. Sé que eres curioso por naturaleza. En cuanto entres al sitio con el código QR vas a conocer cosas que no te imaginabas. ¿Estás seguro de tu decisión?
Era la voz de un hombre con acento británico.
- ¿Tiene que ver con Dot y lo que está pasando en el mundo con las computadoras? Quiero conocer a Dot...
- No solo es Dot. Ella fue la que comenzó todo. Has llamado la atención de alguien que confía en ti.
Sombrero blanco dudo un instante. Paso los dedos por las aristas de la cartulina. Finalmente le dio un buen trago al moka blanco. Lo saboreó aunque le supo muy dulce.
Tomó su celular y escaneó el código QR.
El hombre detrás de él se levantó y salió de la cafetería por una puerta cercana. Mientras Sombrero Blanco entró a un sitio de internet donde se veía una imagen. Era una mujer como de 24 años con lentes de marco color lila tornasolado sosteniendo una cerveza. Al fondo se podía leer que era el cruce de las calles 4th Avenue y Louis Pasteur.
¿Era un acertijo?
Le gustaban esos retos. Su mente comenzaba a trabajar.
Decidió que era momento de tomarse unas vacaciones y seguir la pista. Deseaba conocer a su ídolo. Quizás la mujer de la foto era Dot... Dot Hacker...
III
Al regresar a su lugar "Sombrero Blanco" se encontró con su coordinador de equipo. Le traía malas noticias acerca de una auditoría realizada a los sistemas y su documentación. Iban a tomar el control de la oficina por semanas.
Esto iba a tomar tiempo y mientras la tecnoesfera no se podía dar el lujo de parar el desarrollo de sus investigaciones. Así que le pedían coordinarse con otra área que analizaba el código de manera estática, es decir, revisaba que la calidad de la programación obedeciera ciertos estándares.
Era mucho trabajo.
Y él no estaba dispuesto a esperar a que se terminara ese trabajo.
Solicitó una reunión con su jefe de área. Le pidió vacaciones.
Éste en un tono tranquilo pero serio le dijo que no era posible y que no había excepciones.
Sombrero Blanco entonces puso sus manos en un gesto pensativo y dijo - ¿Y si encuentro una forma de trabajar remotamente y conectado a la red de la tecnoesfera? -
- No, no es posible y no hay excepciones.
Ya algo preocupado insistió: - ¿Sería posible llevarme el código y analizarlo de forma estática por mi cuenta?
- No, no es posible.... y no hay excepciones.
- ¿Qué tal si subimos el código a un servidor de un tercero y ahí realizo el análisis?
- No.... no es posible...y no hay excepciones.
- Me está dejando sin opciones. ¿Hay algo que pueda hacer para tener al menos las tardes libres?
- No.... no es posible. No hay excepciones. Eduardo tienes que decidir. ¿Qué es más importante? ¿Las vacaciones o tu trabajo?
Sombrero Negro se molestó un poco al escuchar su nombre dicho en un tono amenazante. Lo pensó unos instantes.
Recordó el insomnio que había empezado a asaltarlo en medio de la noche después de leer acerca de las leyendas urbanas que rodeaban a la figura de Dot. Estaban aquellas que la comparaban con una benefactora a favor de la niñez en orfandad, de las tecnologías limpias y de la protección de la historia y cultura. Otras en cambio la hacían ver como una rebelde capaz de pasar por encima de cualquier persona u organización para conseguir sus objetivos.
Pero todas la describían como una mujer inteligente y evasiva. Y eso era lo que más le atraía. Una mujer evasiva. Que estaba aquí y después allá. aún así nadie la conocía en persona. Todos la describían diferente.
La fotografía le daba esperanzas de conocerla en persona o al menos de hablar con ella. Aunque, quizás sea algo peligroso.
Así que se armó de valor y puso las manos sobre la mesa.
- Jefe. Entonces .... renuncio. Quisiera que hubiera otra forma, pero necesito tiempo. Fue un placer trabajar para la tecnoesfera.
Del diario de James A. Smith
I
Las consolas de las computadoras en el área de investigación de inteligencia artificial de la tecnoesfera se encendieron. Un hombre de aspecto juvenil que viste una camiseta blanca con el logo de una banda de rock y unos pantalones de mezclilla rotos se pone sus lentes al revisar algo que no comprende.
Se trata de un mensaje codificado en hexadecimal, un sistema que ya no se usa en las interfaces de usuario.
Comprende que se trata de un error y simplemente copia el mensaje y lo pasa por un traductor de código Base64.
El mensaje se traduce sin problema y dice así:
"Estamos reclutando personas con capacidades como las tuyas, sobre ciberseguridad y redes. ¿Estás dispuesto a saber la verdad acerca de lo que hay detrás de la tecnoesfera? Te estaré esperando en la plaza que está afuera del edificio principal. En el café pide un moka blanco y espera en la mesa del fondo a la izquierda.
Dot Hacker"
El hombre se pasa la mano izquierda por el cabello y se inclina sobre su silla hacia atrás. La mano derecha se la lleva hacia la boca incrédulo. No ha podido dormir en días buscando en la internet y en lugares subterráneos pistas acerca de ella. De la mujer que fué la más buscada por la Interpol y los cazadores de recompensas.
¿Se habría dado cuenta Dot de que él la buscaba? ¿Por qué se presentaba ahora? Cerró los ojos imaginándose el aspecto de esa mujer. Quizás una nerd de gafas gruesas con el cabello lacio y negro. Con facciones de adolescente japonesa, ya que así es como la retrataban muchos.
Era emocionante ya que siendo un estudioso de la ciberseguridad quería conocer a ese "ídolo" de su juventud y adolescencia. Recordó cuando en la red se encontraban carteles y anuncios de "Se busca". Todos ellos nombrando sumas estratosféricas solo por informes para encontrarla.
Alguna vez escuchó el rumor de que se había retirado a un país exótico como México. Pero nada fue confirmado. No creía en todas las acusaciones que hicieron en su contra. Culpable de asesinato, robo, lavado de dinero, de corromper las mentes de los adolescentes con ideas de liberación, pseudoreligiones que la llamaban la siguiente elegida.
Así, el hombre tomó su credencial y se dispuso a salir mientras sus compañeros lo vieron de reojo.
- ¿A dónde vas?
- A tomar un café.
- Cuídate. En estos tiempos no se sabe cuando puedes contagiarte.
- Me cuido, llevo mi mascarilla. - Y sonrió.
- No queremos perder a nuestro sombrero blanco.
II
Hoy en día las palabras como nerd y hacker casi no se usan. Han sido sustituidas por palabras diferentes como geek o sombrero negro o blanco. Muchos definían a nuestro protagonista así, como un sombrero blanco. Una persona encargada de detectar fallas en los sistemas y que pudieran aprovechar personas no autorizadas para obtener información sensible o sabotear; o aún peor, secuestrar información.
Cuando llegó a la cafetería y se sentó en la mesa indicada pidió un café moka blanco. Después de unos minutos le llevaron la bebida junto con un sobre de color rosa pálido. Estaba sellado con cera roja con la figura de una A en cursiva.
La abrió y dentro solo tenía una cartulina blanca con este mensaje:
Non intellegens nil explicas
Videre nolens nil capies
Non intellegens nil explicas
Incognita non vides
Y por la parte de atrás un código QR. Iba a escanearlo con su teléfono celular cuando escuchó una voz detrás de él.
- Te estoy dando a elegir. Sé que eres curioso por naturaleza. En cuanto entres al sitio con el código QR vas a conocer cosas que no te imaginabas. ¿Estás seguro de tu decisión?
Era la voz de un hombre con acento británico.
- ¿Tiene que ver con Dot y lo que está pasando en el mundo con las computadoras? Quiero conocer a Dot...
- No solo es Dot. Ella fue la que comenzó todo. Has llamado la atención de alguien que confía en ti.
Sombrero blanco dudo un instante. Paso los dedos por las aristas de la cartulina. Finalmente le dio un buen trago al moka blanco. Lo saboreó aunque le supo muy dulce.
Tomó su celular y escaneó el código QR.
El hombre detrás de él se levantó y salió de la cafetería por una puerta cercana. Mientras Sombrero Blanco entró a un sitio de internet donde se veía una imagen. Era una mujer como de 24 años con lentes de marco color lila tornasolado sosteniendo una cerveza. Al fondo se podía leer que era el cruce de las calles 4th Avenue y Louis Pasteur.
¿Era un acertijo?
Le gustaban esos retos. Su mente comenzaba a trabajar.
Decidió que era momento de tomarse unas vacaciones y seguir la pista. Deseaba conocer a su ídolo. Quizás la mujer de la foto era Dot... Dot Hacker...
III
Al regresar a su lugar "Sombrero Blanco" se encontró con su coordinador de equipo. Le traía malas noticias acerca de una auditoría realizada a los sistemas y su documentación. Iban a tomar el control de la oficina por semanas.
Esto iba a tomar tiempo y mientras la tecnoesfera no se podía dar el lujo de parar el desarrollo de sus investigaciones. Así que le pedían coordinarse con otra área que analizaba el código de manera estática, es decir, revisaba que la calidad de la programación obedeciera ciertos estándares.
Era mucho trabajo.
Y él no estaba dispuesto a esperar a que se terminara ese trabajo.
Solicitó una reunión con su jefe de área. Le pidió vacaciones.
Éste en un tono tranquilo pero serio le dijo que no era posible y que no había excepciones.
Sombrero Blanco entonces puso sus manos en un gesto pensativo y dijo - ¿Y si encuentro una forma de trabajar remotamente y conectado a la red de la tecnoesfera? -
- No, no es posible y no hay excepciones.
Ya algo preocupado insistió: - ¿Sería posible llevarme el código y analizarlo de forma estática por mi cuenta?
- No, no es posible.... y no hay excepciones.
- ¿Qué tal si subimos el código a un servidor de un tercero y ahí realizo el análisis?
- No.... no es posible...y no hay excepciones.
- Me está dejando sin opciones. ¿Hay algo que pueda hacer para tener al menos las tardes libres?
- No.... no es posible. No hay excepciones. Eduardo tienes que decidir. ¿Qué es más importante? ¿Las vacaciones o tu trabajo?
Sombrero Negro se molestó un poco al escuchar su nombre dicho en un tono amenazante. Lo pensó unos instantes.
Recordó el insomnio que había empezado a asaltarlo en medio de la noche después de leer acerca de las leyendas urbanas que rodeaban a la figura de Dot. Estaban aquellas que la comparaban con una benefactora a favor de la niñez en orfandad, de las tecnologías limpias y de la protección de la historia y cultura. Otras en cambio la hacían ver como una rebelde capaz de pasar por encima de cualquier persona u organización para conseguir sus objetivos.
Pero todas la describían como una mujer inteligente y evasiva. Y eso era lo que más le atraía. Una mujer evasiva. Que estaba aquí y después allá. aún así nadie la conocía en persona. Todos la describían diferente.
La fotografía le daba esperanzas de conocerla en persona o al menos de hablar con ella. Aunque, quizás sea algo peligroso.
Así que se armó de valor y puso las manos sobre la mesa.
- Jefe. Entonces .... renuncio. Quisiera que hubiera otra forma, pero necesito tiempo. Fue un placer trabajar para la tecnoesfera.
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