dudaba si dormirse o dar un salto
el tiempo en los pretiles como un gato
la dicha que inventé también es triste
a veces vaporosa incombustible
la quieres definir se llama euforia
cargada de veneno y miel de abejas
gravosas van y vienen como obreras
las párvulas campanas que cobijo
su flora circundante es como un puente
de voces que atenúan el delito
las veces que mirando tu terraza
canté mis mañanitas para nadie
acúsame de amor si eso te agrada
de abrir de par en par esa ventana
y dejar en tu espalda las canciones
la tinta de una flor que ya no sale
retengo en desmemorias selectivas
tu adagio preferido el más amado
que embriaga al transeúnte y que le deja
en curso de fanales y otras sombras
levanto polvareda si corceles
sumerjo en tu caudal mi sed vetusta
mi verso se hizo piel para tu tacto
y es grieta que ablandé para semilla
al fondo de un galope sedentario.
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