Tauromaquia en México

Maroc

Alberto
La corrida comenzó puntual.

Eran las seis post meridiem
de aquella tarde de septiembre,
el día estaba cuajado de sol y coso,
sin aire que pudiera desviar
los capotes de los maestros.

Cada maestro manda una cuadrilla,
cada cuadrilla son siete hombres
bregaos, curtidos en la faena,
con muchas horas de faja.

Y sonó el primer tercio
cuando el toro estaba ya trotando...
un toro cuellicorto, astifino y bragao,
con la cara tapada por un pasamontañas
y una piedra en cada mano.

Todo igual, el morlaco:
-Oscuro, revenío y "peligroso"- decía la afición desde la grada.


Y comenzó la lidia
tras las primeras voces desde el palco:
-¡Maestro... viva el tronío... torero!,
un picaor sacó la bocacha,
¡pum, pum!
y como clavel reventón
hizo daños sobre los lomos del bravo.


El respetable clamaba hacia el albero.
-¡Ole... ooole!,
los pases iban quedando redondos
y sonó un pasodoble de adoquines
cayendo sobre el asfalto y las muletas.

Y los de la cuadrilla se echaron pa´tras,
recularon hasta la protección de los burladeros
mientras una lluvia de cosas duras
deslucía el espectáculo,
al unísono sonaron palabras gruesas
contra el diestro inspector de la unidad;
había perdío la compostura
frente a la cara del bicho.

Salieron los de refuerzo;
dos grupos de quince con un oficial al frente,
iniciaron un amago de carga
porra en ristre
para ver si se pudiera,
al menos,
que no quedara deslucido
el tercio de porras
en las imágenes del noticiero.

Pero el bravo contra más golpes le daban
más se venía arriba
y los lances de las muletas vestidas
de azul marino adornado con un ribete malva
y el escudo de la unidad bordado
en el pecho y las hombreras
tuvieron que retroceder
pues el animal embestía
con tal ímpetu que destrozó los engaños
cuando el primer molotov
estalló contra un parabrisas
tras el que se hallaban monosabios de reserva.

Entonces es cuando tiraron los gases,
tomaron la iniciativa los nuevos
junto a un oficial matador.

Y setenta guardias hicieron el cerco
con la mascarilla puesta
frente al resistente atrapado
contra las tablas,
asfixiado por la brisa venenosa de los puros.

Los ojos lloraban,
la piel quemó como cerillas
y las arcadas acudieron a la garganta
mientras la sangre caliente
iba resbalando en líneas rojizas
sobre las carnes abiertas del toro,
los cuajos iban cuajando por naturales.

Venga golpes y el gritar,
puños y patadas...
y ya se ven los metales brillando
en la mano del diestro
para rematar la faena;
grilletes para la puntilla.

Luego vendrá el orgullo de uniforme
con la venganza del traje de luces.

El bravo estaba roto, rodeado y herido,
vomitando cárdeno por boca,
las pezuñas a tierra.

Y preguntó el maestro al mando:
-¿Cómo se llama el toro este?
-43 Ayotzipanos- le respondió un subalterno.
-¡Ea! pues pásame el estoque
que vamos a darle muerte.

La suerte estaba echá.

Y la puntilla vino a adornar
con el descabello;
se acabó el trote.

¡Qué señorío!,
flamearon pañuelos blancos pidiendo premio.

La prensa narró aquella gloria
entre los titulares de la sección taurina:
"¡Ay! en la Monumental mexicana
una corrida magnífica.
Los toros de Ayotzipanos dieron juego
entre pases de rodillas y verónicas;
un triunfo para los diestros,
que salieron a hombros".

Dos orejas, el rabo, un ojo y algunos huesos;
43 estudiantes asesinados,
las mulillas arrastran los retales.
¡Se tocó pelo, el mundo del toro está de enhorabuena!

¡Seguimos matando!

A ellos, a los 43 ( y a Jorge de Benito Rico por lo que me toca).
 
Última edición:
Muy interesante poema que de manera alegórica e ingeniosa trata y critica a la vez la violencia y corrupción de los políticos y gobiernos mexicanos, y la crueldad del mal llamado "arte" de la tauromaquia. El asesinato de los estudiantes normalistas fue tremendo y terrible. Mis felicitaciones, Maroc. Un saludo.
 
Muy interesante poema que de manera alegórica e ingeniosa trata y critica a la vez la violencia y corrupción de los políticos y gobiernos mexicanos, y la crueldad del mal llamado "arte" de la tauromaquia. El asesinato de los estudiantes normalistas fue tremendo y terrible. Mis felicitaciones, Maroc. Un saludo.
Gracias Luis por tu paso, me alegra que te gustara.
A ver si tengo un ratito y meto uno en realistas… si no te gusta lo mandas a generales.

Un abrazo.
 

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