Camina muy despacito
con lágrimas en el rostro:
son perlas de amor y nácar
que brotan desde sus ojos.
El embrujo de su vida
se engalanaba con oro
y dejaba para el diablo
montañas de barro y lodo.
Su semblante es esmeralda
recién teñida de rojo,
pero la pena sufrida
por un embuste celoso
fue de súbito olvidada,
porque ya no estaba solo.
Se sentó para pensar
en primaveras y otoños.
-.-
Vicente
con lágrimas en el rostro:
son perlas de amor y nácar
que brotan desde sus ojos.
El embrujo de su vida
se engalanaba con oro
y dejaba para el diablo
montañas de barro y lodo.
Su semblante es esmeralda
recién teñida de rojo,
pero la pena sufrida
por un embuste celoso
fue de súbito olvidada,
porque ya no estaba solo.
Se sentó para pensar
en primaveras y otoños.
-.-
Vicente
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