La Sexorcisto
Lluna V. L.
Hoy, jueves, adviene la guerra. Se huele en el ambiente.
Del hechizo de la luz de la luna en el agua de un río.
De los pandilleros que te quieren robar el teléfono móvil.
De los frescos gladiolos que me regalas.
De los perros aplastados en el asfalto.
De las formas bellas de las nubes.
De que mi hija me quiere matar.
Del corazón enamorado.
De los huesos cansados.
De la exuberancia de la vida.
De la mierda de la vida.
Del parque verde lleno de flores.
Del parque lleno de basura y droga.
De unas rimas llenas de hermosura.
De la vulgaridad de la palabra “puta”.
De la amistad y felicidad.
De la depresión y el alcohol.
De un horizonte azulado.
De una línea de cielo llena de rascacielos grises.
De un día que huele a lluvia fresca.
De una tarde que hace tufo a plástico quemado.
De pájaros que vuelan libres.
De pájaros que se estrellan contra cristaleras.
Soñadores.
Desahuciados.
La batalla está ahí fuera, no cesa.
Del hechizo de la luz de la luna en el agua de un río.
De los pandilleros que te quieren robar el teléfono móvil.
De los frescos gladiolos que me regalas.
De los perros aplastados en el asfalto.
De las formas bellas de las nubes.
De que mi hija me quiere matar.
Del corazón enamorado.
De los huesos cansados.
De la exuberancia de la vida.
De la mierda de la vida.
Del parque verde lleno de flores.
Del parque lleno de basura y droga.
De unas rimas llenas de hermosura.
De la vulgaridad de la palabra “puta”.
De la amistad y felicidad.
De la depresión y el alcohol.
De un horizonte azulado.
De una línea de cielo llena de rascacielos grises.
De un día que huele a lluvia fresca.
De una tarde que hace tufo a plástico quemado.
De pájaros que vuelan libres.
De pájaros que se estrellan contra cristaleras.
Soñadores.
Desahuciados.
La batalla está ahí fuera, no cesa.