Incompleto me acabo, me consumo.
Mi cuenta regresiva llega a cero.
Mi voz de fuego exhala solo el humo
del más antiguo incendio prisionero.
De no saber se trata, yo presumo.
Mi vacío rodea al mundo entero.
Exprimo de mis venas todo el zumo
y me entrego a la nada sin un pero.
No queda ni un capricho que me tiente
en este infierno químico promedio,
híbrido, utópico y desfalleciente.
Vida, muerte y resurrección del tedio.
Si llegas a entenderlo, de repente,
ponte en la fila o quítate de en medio.
Última edición: