he escuchado lo de los okupas. aunque no tengo demasiado contexto, supongo que el problema de la vivienda se encuentra en el origen del asunto. la vivienda en todo el mundo se vuelve cada vez más inaccesible, en especial para los jóvenes. honestamente, la única solución que miro - a grosso modo- pasaría por proyectos estatales de construcción masiva de vivienda pública, que a la vez genere abundantes fuentes de empleo. además, para evitar la acumulación de viviendas en manos de unos pocos que cuenten con tres, cuatro, cinco o n número de viviendas adicionales, se debería desincentivar con impuestos adicionales a partir de la segunda vivienda. impuestos del tamaño de la barba de rasputín.
en cuanto a las vacunas, es esperable que tengan lo suyo jodido... las sacaron aceleradamente, sin cumplir con el ciclo de pruebas estándar del producto. normalmente, una vacuna tomaría años en desarrollarse, y la presión del momento hizo que las farmacéuticas - negocio redondo donde los haya- trasladasen esa presión a sus equipos científicos. pero eso no significa que las vacunas no hayan cumplido su objetivo, la prueba es que ahora la mierda del corona nos vale verga a todos.
Todo el mundo piensa que los ukupas son los que ganan con la construcción de vivienda pública pero en realidad las que ganan son las grandes constructoras, la gente a la que se le da un piso de protección oficial mercadea con ellos vendiéndolos a segundos por unos miles de euros sin escriturar ni nada, la administración los llama mafiosos pero las constructoras ganan y han ganado millones de euros con el asunto, en un principio comenzaron el negocio desde la administración creando el Consorcio de Población Marginal, si tú tenías una chabola ponían una placa en la fachada con un número y cuando te llegara el turno obtenías la vivienda que siempre era encargada por el gobierno de turno a las grandes constructoras privadas, hicieron un negocio millonario, para colmo se dijo que acabando con los barrios de chabolas se acabaría con la segregación, el tráfico de drogas, la pobreza, el tráfico de armas, la falta de servicios, la suciedad o la delincuencia, entre otras cosas, pero todo era mentira, ahora en los polígonos de protección oficial se vende más droga que nunca, en Madrid la venta de drogas se ha disparado en barrios como el Alto de San Isidro, la zona de Buenos Aires ( Vallecas), Palomeras o los narcopisos, que no son más que locales inmundos; sótanos, casas que se vienen abajo etcétera, la venta de droga en estos lugares supera con creces a lo que se vende en la Cañada Real, además los grandes alijos de droga jamás se han guardado en las chabolas sino en los pisos de protección oficial, casas de campo, chalés y en menor medida en pisos privados, los barrios de pisos de protección oficial siguen siendo segregados, sucios, llenos de basura por las calles que nadie recoge, por ejemplo: en el Alto de San Isidro se ha formado una laguna de aguas podridas y turbias, con el consiguiente peligro para la salud pública, que ha permanecido allí durante más de un mes llegando a invadir la salida misma de los portales, al final vinieron los bomberos con bombas y acabaron con la laguna pero aún así la situación ha sido vergonzosa, la basura sin recoger se amontona por las calles, muebles viejos y nuevos, escombreras ilegales, cacas de perro (problema nacional) etcétera, los coches se aparcan subidos completamente a la acera e impidiendo el paso, las zonas ajardinadas sirven de aparcamiento para camiones y están llenas de basuras y sin una brizna de hierba, los toxicómanos deambulan buscando droga, no vivo exactamente en “el alto” sino a
cien metros, allí el problema es el mismo; en la Plaza de la Cantoria se sientan a emborracharse los alcohólicos en sillas viejas más o menos o banquetas sacada de cualquier sitio, los toxicómanos también se sientan esperando la hora en que les toca ir a por su dosis de droga al “Alto” o el polígono, el viejo y el nuevo, que están juntos, de Laguna, allí nadie va a buscar drogas a la Cañada Real, en la plaza hay auténticos meaderos comunales, las ratas andan descaradamente junto a los viandantes, yo mismo me topé con una que paso a medio metro de mí en dos ocasiones muy seguidas buscando comida para sus crías, qué voy a contar... he sido okupa, ocupábamos casas viejas, abandonadas o grandes mercados antiguos y cerrados que se caían a cachos y donde todo el cobre existente había sido robado, plagados de roedores, de restos de animales muertos, pues antiguamente los mercados servían también como mataderos, enganchábamos la luz a la red pública que controlan las grandes compañías eléctricas privadas para las cuales nuestro consumo no tenía importancia ni volumen, luego se iban a lucrar junto a las grandes constructoras cuando derribaran los viejos inmuebles y hubiera que poner nuevas instalaciones, en “el Alto” existe un descampado donde antes se encontraban las chabolas, ahora lo han vallado, está en una zona céntrica; Marqués de Vadillo, situada a cuatro estaciones de metro del metro de la Plaza de Isabel II; Opera, cuando construyan en él las grandes constructoras se hincharán a ganar euros. Los desalojos de los lugares ocupados los hacen la U.I.P. con los consiguientes heridos y detenidos ( hasta más de cien en una ocasión por un desalojo en Malasaña; el mayor numero de detenidos desde la dictadura por un asunto social), después del desalojo todos los inmuebles se tiran para nuevas construcciones, más negocio para las grandes constructoras privadas que para colmo chupan del dinero y las oportunidades que le ofrece lo público, me he vacunado dos veces contra el C.OV.I.D.
y lo he pasado dos veces sin apenas síntomas, tampoco he notado ningún efecto perjudicial de ningún tipo en mi salud por haberme vacunado, y ya lo dejó porque al final voy a terminar escribiendo un libro sobre el asunto, salud, charlie, y a ser de los buenos.