Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cargado de recuerdos ya olvidados,
sin ilusión, vacío de proyectos
y sin causar apenas desperfectos
por dejar de vivir, llamó a sus hados.
Su suerte estaba echada, y sus dados
escrutaban inquietos los efectos
de todas sus bondades y defectos
al hacer aguas ya por todos lados.
El fiel de la balanza se vencía
moviéndose sin duda hacia el abismo
sin tiempo de pensar en la porfía
que le hiciera luchar consigo mismo.
Desde el cielo, la duda fue resuelta:
“ no pretendas volver porque no hay vuelta”
sin ilusión, vacío de proyectos
y sin causar apenas desperfectos
por dejar de vivir, llamó a sus hados.
Su suerte estaba echada, y sus dados
escrutaban inquietos los efectos
de todas sus bondades y defectos
al hacer aguas ya por todos lados.
El fiel de la balanza se vencía
moviéndose sin duda hacia el abismo
sin tiempo de pensar en la porfía
que le hiciera luchar consigo mismo.
Desde el cielo, la duda fue resuelta:
“ no pretendas volver porque no hay vuelta”
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