Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Le gustaba mi tristeza
le gustaba consolarme
y yo me fui acostumbrando
a su consuelo en la tarde
Venía de seis a siete,
pero sin hacer alarde
desgranaba sus palabras
como música en un baile
y mi alma se levantaba
y daba palmas al aire.
Después dejé de estar triste,
pero no hacía desaire
cantaba sus versos viejos
en los que hablaba de nadie
eran versos de cabriolas
y de cielos y paisaje
a donde yo me perdía
en sueños por esos lares.
El sueño se fue enquistando
mas ahora el sueño me arde.
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