Fentanilo.

Un océano crepuscular
va dejando palomas muertas
con la misma persistencia
que tiene un perro ovejero
al traer una pelota roja
al borde de unos pies descalzos.

Sobre la arena húmeda
de aceite y de petróleo
se preguntó:

-¿por qué tantos pájaros
yertos
bajo los pies desnudos,?-

él siempre creyó
que en la costa
sólo habían gaviotas
o pelícanos.

Disfrutó por un momento
de ese ardor dulce y meloso
que deja en la piel picosa
el fentanilo.

Después de un tiempo,
que era eterno,
volvió a sentir los ecos
de otro océano
bajo la misma piel que ardía
de cangrejos y
cuervos degollados
con cuencas oculares vaciadas
en la gélida playa;

negros,
espesos de petróleo
de otro nuevo y

aterido anochecer :

sin ninguna luz ya
en las pupilas abiertas
de estar muerto.

(18.01.2024)​
 

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Última edición:
Después de un tiempo,
que era eterno,
volvió a sentir los ecos
de otro océano
bajo su piel que ardía
de cangrejos y

cuervos degollados
con cuencas oculares vaciadas
en la playa de petróleo;
Me encantan tus versos como vas jugando con el ritmo, con las letras con las figuras.
Gracias por compartir, poeta. Un abrazo con la pluma del alma
 
Lo peor del fentanilo es el motivo por el que se convirtió en la plaga que es hoy. Imperdonable lo de las farmacéuticas y algunos médicos.

Después de un tiempo,
que era eterno,
volvió a sentir los ecos
de otro océano
bajo su piel que ardía
de cangrejos

sin ninguna luz ya
en las pupilas abiertas
de estar muerto.


Estos versos están muy logrados, Gus. Buen poema.
Abrazo.
 
Lo peor del fentanilo es el motivo por el que se convirtió en la plaga que es hoy. Imperdonable lo de las farmacéuticas y algunos médicos.

Después de un tiempo,
que era eterno,
volvió a sentir los ecos
de otro océano
bajo su piel que ardía
de cangrejos

sin ninguna luz ya
en las pupilas abiertas
de estar muerto.


Estos versos están muy logrados, Gus. Buen poema.
Abrazo.
Mis poemas siempre tienen algo de ripio, soy ripioso :D pero de buen corazón jeje. Hasta un rayo de sol puede causar un desierto, el fentanilo no es la excepción, es barato y potente y por supuesto mortal y para muchos enfermos terminales un final tranquilo. Todo un tema. Me alegro que te gustara el poema. Un abrazo para vos @Luis Libra .
 
Para viajar un ratito es posible, por qué no?
Un abrazos Gus.
Qué gusto verte en este poema bella Ros. Cuando escribí este poema pensé en alguien que esta al final de un camino, esa gente ya no viaja, sólo repiten una y otra vez una mansa oscuridad, una especie de amnesia tranquila y estereotipada al margen de lo que eran como personas. Me alegro que te gustara el poema. Querida amiga, la poesía, nos hace viajar mucho más que cualquier otra cosa. Cariños mi bella @Rosmery Pinilla Acosta
 
Es solo el albor de los tremendos cambios que tipos, que no se entienden a sí mismos como humanidad sino como ellos y solo ellos, van a producir en este planeta... creo que más o menos a partir de la segunda mitad de este siglo.

¡Y yo que ni la pinche mariguana he probado todavía! Seré pendejo, vale.
 
Última edición:
Es solo el albor de los tremendos cambios que tipos, que no se entienden a sí mismos como humanidad sino como ellos y solo ellos, van a producir en este planeta... creo que más o menos a partir de la segunda mitad de este siglo.

¡Y yo que ni la pinche mariguana he probado todavía! Seré pendejo, vale.
No creo que la mariguana lo beneficie mucho estimado colega poeta @César Guevar, es verdad que estas drogas sintéticas y baratas son un flagelo cada vez más presentes en la sociedad, crueles son sin dudarlo nuevas formas de epidemia, pero este poema lo escribí luego de una anestesia, ya que fui internado de urgencia y cuando desperté en la cama del hospital, los efectos de esta droga y de otras que también se usan en estos casos, me acompañaron por muchas horas. El miedo y todas esas sensaciones que tuve al recuperar la conciencia me llevaron a este poema. Un gusto saber que lo leyó. Otra cosa yo no fumo ni tomo alcohol, cosa que si hago en mis poemas, tampoco uso fentanilo. Un abrazo mi buen amigo de izquierdas.
 
Última edición:
No creo que la mariguana lo beneficie mucho estimado colega poeta @César Guevar, es verdad que estas drogas sintéticas y baratas son un flagelo cada vez más presentes en la sociedad, crueles son sin dudarlo nuevas formas de epidemia, pero este poema lo escribí luego de una anestesia, ya que fui internado de urgencia y cuando desperté en la cama del hospital, los efectos de esta droga y de otras que también se usan en estos casos, me acompañaron por muchas horas. El miedo y todas esas sensaciones que tuve al recuperar la conciencia me llevaron a este poema. Un gusto saber que lo leyó. Otra cosa yo no fumo ni tomo alcohol, cosa que si hago en mis poemas, tampoco uso fentanilo. Un abrazo mi buen amigo de izquierdas.

Lamento que haya tenido que pasar por esa desagradable experiencia. A las personas que estamos acostumbradas a enfrentarnos al mundo con lo único que tenemos para enfrentarlo, nuestra pobre racionalidad subjetiva, sentipensante (como dijo en su momento un sociólogo colombiano al que admiro mucho: Orlando Fals Borda)... nos cuesta mucho tener que abordar el mundo sin ese pequeño recurso, sentirnos desplazados por un pinche medicamento, de nuestra consciencia. Su poema es una crítica al empleo de esas sustancias y así lo entendí desde el principio.

Yo tampoco fumo; ni tabaco ni ninguna otra cosa. De vez en cuando me bebo alguna cerveza o un par de tragos de ron. Pero desde que descubrí, hace muchos años ya, las terribles cosas que uno puede terminar haciéndole a gente querida (o no querida, da lo mismo para el caso) hasta sin recordar después lo que ha hecho, jamás me permití emborracharme de nuevo. Eso sin contar la devastación física que producen esas sustancias.

Aprovecho para felicitarlo por su excelente poema, cosa que me distraje de hacer primeramente. Conocía poco ese lado de su poesía.
 
Lamento que haya tenido que pasar por esa desagradable experiencia. A las personas que estamos acostumbradas a enfrentarnos al mundo con lo único que tenemos para enfrentarlo, nuestra pobre racionalidad subjetiva, sentipensante (como dijo en su momento un sociólogo colombiano al que admiro mucho: Orlando Fals Borda)... nos cuesta mucho tener que abordar el mundo sin ese pequeño recurso, sentirnos desplazados por un pinche medicamento, de nuestra consciencia. Su poema es una crítica al empleo de esas sustancias y así lo entendí desde el principio.

Yo tampoco fumo; ni tabaco ni ninguna otra cosa. De vez en cuando me bebo alguna cerveza o un par de tragos de ron. Pero desde que descubrí, hace muchos años ya, las terribles cosas que uno puede terminar haciéndole a gente querida (o no querida, da lo mismo para el caso) hasta sin recordar después lo que ha hecho, jamás me permití emborracharme de nuevo. Eso sin contar la devastación física que producen esas sustancias.

Aprovecho para felicitarlo por su excelente poema, cosa que me distraje de hacer primeramente. Conocía poco ese lado de su poesía.
Se entiende compañero poeta @César Guevar. Un abrazo grande. Pd. Pero sí, el poema habla de un adicto.
 
Última edición:
Un océano crepuscular
va dejando palomas muertas,
con la misma persistencia
que tiene un perro ovejero
al traer una pelota roja
al borde de unos pies descalzos.

Sobre la arena húmeda
de aceite y de petróleo
se preguntó:

-¿por qué tantos pájaros
yertos
bajo mis pies desnudos?-

Él siempre había creído,
que en la costa
sólo habían gaviotas
o pelícanos.

Disfruto por un momento
de ese ardor dulce y meloso
que deja en la piel picosa
el fentanilo.

Después de un tiempo,
que era eterno,
volvió a sentir los ecos
de otro océano
bajo su piel que ardía
de cangrejos y

cuervos degollados
con cuencas oculares vaciadas
en la gélida playa;
negros,
espesos como el petróleo
de otro nuevo y

aterido anochecer :
sin ninguna luz ya
en las pupilas abiertas
de estar muerto.​

(18.01.2024)​

Es bueno tu poema, cambiaría alguna pequeña cosa de ortografía pero ya he decidido que lo mejor es que cada cual escriba como quiera, aunque de vez en cuando sigo haciendo correcciones no es mi trabajo y me estoy cansando de hacerlo, la mayoría de las veces que veo faltas en un poema no comento.

En cuanto al fentanilo no sé si lo habrás probado, lo probé hace tiempo, la historia es que conocí a una enfermera y me lie con ella, robaba ampollas de fentanilo (Fentanest) del hospital (ya no se suelen usar, sólo en gotero, ahora son parches), esas ampollas contienen poco fentanilo para una persona acostumbrada a grandes dosis de opiáceos puros o con un 70 u 80 por ciento de pureza, además ese fentanilo en ampollas esta en una disolución con demasiado liquido (creo que es suero o agua destilada), el caso es que hay que usar varias ampollas, de ese modo se junta mucho liquido y tienes que calentar la disolución (en un cucharón grande o similar) para que ese liquido se evapore y quedé lo que cabe en una jeringuilla de insulina (una cucharilla para el café), son las que se utilizan para pincharse vía parenteral (por la vena) en la calle, no en los hospitales, se utilizaron para los diabéticos pero hace mucho pero ahora utilizan otro utensilio menos lesivo, el caso es que cuando te inyectas fentanilo en la vena sientes algo parecido a lo que tu dices en el poema, es un calor que te pega en la nuca y un picor en la piel por donde suben las venas en las que te has pinchado (brazos, he visto pincharse en el cuello, las manos, los pies, las piernas... sólo me falta verlo donde te imaginas), la historia es más larga, la tengo escrita como parte de un relato largo, aunque no creo que me de tiempo a publicarlo porque es largo largo largo y ya tengo mucho mucho para publicar.

YGqb7hiaPUfh3Vmi8

No se ven, cuando publiqué el comentario se veían dos ampollas de fentanilo (Fentanest).
Fentanest-%20Ondansetrom%204%20mg%20Normon.jpg


Son estas (de cuatro miligramos, usaba diez de golpe... mucho para evaporar, se tarda).

Un placer la lectura de tu poema Gus, abrazos.
 
Última edición:
Un océano crepuscular
va dejando palomas muertas,
con la misma persistencia
que tiene un perro ovejero
al traer una pelota roja
al borde de unos pies descalzos.

Sobre la arena húmeda
de aceite y de petróleo
se preguntó:

-¿por qué tantos pájaros
yertos
bajo mis pies desnudos,?-

él siempre creyó
que en la costa
sólo habían gaviotas
o pelícanos.

Disfrutó por un momento
de ese ardor dulce y meloso
que deja en la piel picosa
el fentanilo.

Después de un tiempo,
que era eterno,
volvió a sentir los ecos
de otro océano
bajo su piel que ardía
de cangrejos y
cuervos degollados
con cuencas oculares vaciadas
en la gélida playa;

negros,
espesos de petróleo
de otro nuevo y

aterido anochecer :

sin ninguna luz ya
en las pupilas abiertas
de estar muerto.

(18.01.2024)​
Hay tantas opciones que sumadas no pueden disimular esta campaña de exterminio. Un abrazo, Gustavo.
 
Es bueno tu poema, cambiaría alguna pequeña cosa de ortografía pero ya he decidido que lo mejor es que cada cual escriba como quiera, aunque de vez en cuando sigo haciendo correcciones no es mi trabajo y me estoy cansando de hacerlo, la mayoría de las veces que veo faltas en un poema no comento.

En cuanto al fentanilo no sé si lo habrás probado, lo probé hace tiempo, la historia es que conocí a una enfermera y me lie con ella, robaba ampollas de fentanilo (Fentanest) del hospital (ya no se suelen usar, sólo en gotero, ahora son parches), esas ampollas contienen poco fentanilo para una persona acostumbrada a grandes dosis de opiáceos puros o con un 70 u 80 por ciento de pureza, además ese fentanilo en ampollas esta en una disolución con demasiado liquido (creo que es suero o agua destilada), el caso es que hay que usar varias ampollas, de ese modo se junta mucho liquido y tienes que calentar la disolución (en un cucharón grande o similar) para que ese liquido se evapore y quedé lo que cabe en una jeringuilla de insulina (una cucharilla para el café), son las que se utilizan para pincharse vía parenteral (por la vena) en la calle, no en los hospitales, se utilizaron para los diabéticos pero hace mucho pero ahora utilizan otro utensilio menos lesivo, el caso es que cuando te inyectas fentanilo en la vena sientes algo parecido a lo que tu dices en el poema, es un calor que te pega en la nuca y un picor en la piel por donde suben las venas en las que te has pinchado (brazos, he visto pincharse en el cuello, las manos, los pies, las piernas... sólo me falta verlo donde te imaginas), la historia es más larga, la tengo escrita como parte de un relato largo, aunque no creo que me de tiempo a publicarlo porque es largo largo largo y ya tengo mucho mucho para publicar.

YGqb7hiaPUfh3Vmi8

No se ven, cuando publiqué el comentario se veían dos ampollas de fentanilo (Fentanest).
Fentanest-%20Ondansetrom%204%20mg%20Normon.jpg


Son estas (de cuatro miligramos, usaba diez de golpe... mucho para evaporar, se tarda).

Un placer la lectura de tu poema Gus, abrazos.

Ese día escribí este poema luego de volver del hospital con indicación de reposo y recuerdo que pase casi toda la tarde sentado escribiéndolo con una extraña sensación al evocar los horas que pase internado. Creo que es el reflejo de la experiencia de pasar por una anestesia general, donde claro se usa fentanilo y uno, con suerte, se despierta después con el efecto de muchas drogas.
 
Un océano crepuscular
va dejando palomas muertas
con la misma persistencia
que tiene un perro ovejero
al traer una pelota roja
al borde de unos pies descalzos.

Sobre la arena húmeda
de aceite y de petróleo
se preguntó:

-¿por qué tantos pájaros
yertos
bajo los pies desnudos,?-

él siempre creyó
que en la costa
sólo habían gaviotas
o pelícanos.

Disfrutó por un momento
de ese ardor dulce y meloso
que deja en la piel picosa
el fentanilo.

Después de un tiempo,
que era eterno,
volvió a sentir los ecos
de otro océano
bajo la misma piel que ardía
de cangrejos y
cuervos degollados
con cuencas oculares vaciadas
en la gélida playa;

negros,
espesos de petróleo
de otro nuevo y

aterido anochecer :

sin ninguna luz ya
en las pupilas abiertas
de estar muerto.

(18.01.2024)​
Inmenso este poema que nos muestra con lirismo descarnado esa tragedia de la drogodependencia.

Aplausos y mi enhorabuena, poeta.
 

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