Remanso

Zulma Martínez

Mar azul...
Despojada de aderezos
agrupo los fragmentos del azogue
y, ya sin filtros, sin barreras,
a cara lavada me contemplo.
El silencio desnuda cicatrices.
Piadosamente me juzgo.
Con valentía, desisto
de vanidades y engreimientos.
Una voracidad insaciable
me domina y me arrastra.
Extrañamente... me urge el meollo,
ansío la almendra que reposa
en su escondrijo tibio.
Hurgo en la enturbiada bajamar.
Persigo la esencia, la perla
que subyace en el remanso.

Remuevo, me deshago, me desarmo.
Por fin, me descubro y me absuelvo.
Ahí decido segar la mies, recoger el grano.
Y, con un temblor de pájaro renacido,
emprendo, de nuevo, mi entramado.
 
Despojada de aderezos
agrupo los fragmentos del azogue
y, ya sin filtros, sin barreras,
a cara lavada me contemplo.
El silencio desnuda cicatrices.
Piadosamente me juzgo.
Con valentía, desisto
de vanidades y engreimientos.
Una voracidad insaciable
me domina y me arrastra.
Extrañamente... me urge el meollo,
ansío la almendra que reposa
en su escondrijo tibio.
Hurgo en la enturbiada bajamar.
Persigo la esencia, la perla
que subyace en el remanso.

Remuevo, me deshago, me desarmo.
Por fin, me descubro y me absuelvo.
Ahí decido segar la mies, recoger el grano.
Y, con un temblor de pájaro renacido,
emprendo, de nuevo, mi entramado.
Muy buen poema estimada Zulma, un abrazo con la pluma del alma
 
Despojada de aderezos
agrupo los fragmentos del azogue
y, ya sin filtros, sin barreras,
a cara lavada me contemplo.
El silencio desnuda cicatrices.
Piadosamente me juzgo.
Con valentía, desisto
de vanidades y engreimientos.
Una voracidad insaciable
me domina y me arrastra.
Extrañamente... me urge el meollo,
ansío la almendra que reposa
en su escondrijo tibio.
Hurgo en la enturbiada bajamar.
Persigo la esencia, la perla
que subyace en el remanso.

Remuevo, me deshago, me desarmo.
Por fin, me descubro y me absuelvo.
Ahí decido segar la mies, recoger el grano.
Y, con un temblor de pájaro renacido,
emprendo, de nuevo, mi entramado.
Siempre es un placer hacer un receso en la posada de sus letras, magníficas, por cierto.

Feliz fin de semana.
 
Despojada de aderezos
agrupo los fragmentos del azogue
y, ya sin filtros, sin barreras,
a cara lavada me contemplo.
El silencio desnuda cicatrices.
Piadosamente me juzgo.
Con valentía, desisto
de vanidades y engreimientos.
Una voracidad insaciable
me domina y me arrastra.
Extrañamente... me urge el meollo,
ansío la almendra que reposa
en su escondrijo tibio.
Hurgo en la enturbiada bajamar.
Persigo la esencia, la perla
que subyace en el remanso.

Remuevo, me deshago, me desarmo.
Por fin, me descubro y me absuelvo.
Ahí decido segar la mies, recoger el grano.
Y, con un temblor de pájaro renacido,
emprendo, de nuevo, mi entramado.
Tal cual, un poema al desnudo con más de una lectura y una sensación de bienestar que se agradece, al leerte, hasta en la distancia.
Muy bueno, Zulma, y un saludote hasta la otra orilla del charco Atlántico.
 

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