Aunque me cierres puertas y ventanas
y pienses que mis modos son hostiles,
o que mis intenciones son profanas
al descifrar tus íntimos perfiles.
Aunque sin mí, te mientas con más ganas
y mis talentos te parezcan viles
no pienses que mis cuentas son tiranas
ni que tus indulgencias son pueriles.
Arrima tu candado a mis tenazas.
Recuerda que a tus sueños tengo acceso
y a tus reparos cuando los desplazas.
Así me quedo, amor, a solo un beso,
tan cerca de tus últimas corazas
y a nada de librarte de su peso.