Zulma Martínez
Mar azul...
Atardeceres de estío...
En cielo y tierra repican,
de la iglesia, las campanas.
Constelaciones de flores
y rondas de dorada infancia.
En mil juegos atrapada,
en pasajero espejismo,
gira baila ríe
la mariposa de los sueños
con el viento entre las alas,
mientras el sonido de las cigarras
porfiadamente se enreda
en los dulzores y misterios
de la brisa perfumada.
Patio y parral...
El crepúsculo ya acuna
al plateado astro,
repleto de la miel y la frescura
de las uvas azuladas.
Y, entre cantos y muñecas
y el fulgor de las estrellas,
vuela y une tierra y cielo,
¡la esperanza!
En cielo y tierra repican,
de la iglesia, las campanas.
Constelaciones de flores
y rondas de dorada infancia.
En mil juegos atrapada,
en pasajero espejismo,
gira baila ríe
la mariposa de los sueños
con el viento entre las alas,
mientras el sonido de las cigarras
porfiadamente se enreda
en los dulzores y misterios
de la brisa perfumada.
Patio y parral...
El crepúsculo ya acuna
al plateado astro,
repleto de la miel y la frescura
de las uvas azuladas.
Y, entre cantos y muñecas
y el fulgor de las estrellas,
vuela y une tierra y cielo,
¡la esperanza!