Generales 14 : Mi niñez

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa


Niñez de porcelana, siempre envuelto
en hojas finas de canela, vagando por el río.

¡Padre! no te apenes que ya está llegando el alba
y llegaremos a ver el fluir el río, el retozo del campo.

Sonidos de agua clara, chapoteos de arena fina
noche de bandoleros, noche oscura,
¿Está triste la luna?
quiere velarme con su mantilla
su risa de brisa fresca me acaricia,
y su manantial me sacia.

¿Dónde estás madre?
ven a buscarme
que en la oscuridad, aterido estoy
quiero tu calor de rayo vagabundo,
tu alma serena,
tu frente altiva como la azucena.

Quiero sentirme hombre, ser roca dura
amanecer en la campiña, bosque que ni existe
ni trina melodías, ser agua que sacie tu sed,
tu alegría, manojo de amapolas sedientas
de compañía.

Desnudo mi alma en las esquinas,
en los escalones de la solitaria plaza,
siembro palabras en los oídos de los corazones
que conmigo compartieron el cielo, la oquedad del frío,
el despertar de la noche.

Soy sueño, araña en el suelo,
paloma en los tejados, devoro tu corazón
padre, y tu madre, risa ancha como el mar
navegando en este valle de bondad infinita.

Otras veces quise ser mariposa
posarme en los pétalos de tu amor, padre,
volar contigo por lomas de ensueño, cultivar
el sol, para no ser lamento.

De mis ruinas me levanto, deseo ser
vuestra felicidad, penetrar en vuestros adentros,
ser vuestra verdad, vuestro sueño
ser vuestro todo, vuestro todo y nada más.
 
Última edición:


Niñez de porcelana, siempre envuelto
en hojas finas de canela, vagando por el río.

¡Padre! no te apenes que ya está llegando el alba
y llegaremos a ver el fluir el río, el retozo del campo.

Sonidos de agua clara, chapoteos de arena fina
noche de bandoleros, noche oscura,
¿Está triste la luna?
quiere velarme con su mantilla
su risa de brisa fresca me acaricia,
y su manantial me sacia.

¿Dónde estás madre?
ven a buscarme
que en la oscuridad, aterido estoy
quiero tu calor de rayo vagabundo,
tu alma serena,
tu frente altiva como la azucena.

Quiero sentirme hombre, ser roca dura
amanecer en la campiña, bosque que ni existe
ni trina melodías, ser agua que sacie tu sed,
tu alegría, manojo de amapolas sedientas
de compañía.

Desnudo mi alma en las esquinas,
en los escalones de la solitaria plaza,
siembro palabras en los oídos de los corazones
que conmigo compartieron el cielo, la oquedad del frío,
el despertar de la noche.

Soy sueño, araña en el suelo
paloma en los tejados, devoro tu corazón
padre, y tu madre, risa ancha como el mar
navegando en este valle de bondad infinita.

Otras veces quise ser mariposa
posarme en los pétalos de tu amor, padre,
volar contigo por lomas de ensueño, cultivar
el sol, para no ser lamento.

De mis ruinas me levanto, deseo ser
vuestra felicidad, penetrar en vuestros adentros,
ser vuestra verdad, vuestro sueño
ser vuestro todo, vuestro todo y nada más.
Versos sentidos.
Gran homenaje.
Siempre es un honor leer sus líneas.

Un abrazo fuerte.
 


Niñez de porcelana, siempre envuelto
en hojas finas de canela, vagando por el río.

¡Padre! no te apenes que ya está llegando el alba
y llegaremos a ver el fluir el río, el retozo del campo.

Sonidos de agua clara, chapoteos de arena fina
noche de bandoleros, noche oscura,
¿Está triste la luna?
quiere velarme con su mantilla
su risa de brisa fresca me acaricia,
y su manantial me sacia.

¿Dónde estás madre?
ven a buscarme
que en la oscuridad, aterido estoy
quiero tu calor de rayo vagabundo,
tu alma serena,
tu frente altiva como la azucena.

Quiero sentirme hombre, ser roca dura
amanecer en la campiña, bosque que ni existe
ni trina melodías, ser agua que sacie tu sed,
tu alegría, manojo de amapolas sedientas
de compañía.

Desnudo mi alma en las esquinas,
en los escalones de la solitaria plaza,
siembro palabras en los oídos de los corazones
que conmigo compartieron el cielo, la oquedad del frío,
el despertar de la noche.

Soy sueño, araña en el suelo,
paloma en los tejados, devoro tu corazón
padre, y tu madre, risa ancha como el mar
navegando en este valle de bondad infinita.

Otras veces quise ser mariposa
posarme en los pétalos de tu amor, padre,
volar contigo por lomas de ensueño, cultivar
el sol, para no ser lamento.

De mis ruinas me levanto, deseo ser
vuestra felicidad, penetrar en vuestros adentros,
ser vuestra verdad, vuestro sueño
ser vuestro todo, vuestro todo y nada más.
Gracias Bristy por pasarte por mis letras y darle que te gustan. Para mí es importante porque te aprecio como poeta. Un abrazo con la pluma del alma
 


Niñez de porcelana, siempre envuelto
en hojas finas de canela, vagando por el río.

¡Padre! no te apenes que ya está llegando el alba
y llegaremos a ver el fluir el río, el retozo del campo.

Sonidos de agua clara, chapoteos de arena fina
noche de bandoleros, noche oscura,
¿Está triste la luna?
quiere velarme con su mantilla
su risa de brisa fresca me acaricia,
y su manantial me sacia.

¿Dónde estás madre?
ven a buscarme
que en la oscuridad, aterido estoy
quiero tu calor de rayo vagabundo,
tu alma serena,
tu frente altiva como la azucena.

Quiero sentirme hombre, ser roca dura
amanecer en la campiña, bosque que ni existe
ni trina melodías, ser agua que sacie tu sed,
tu alegría, manojo de amapolas sedientas
de compañía.

Desnudo mi alma en las esquinas,
en los escalones de la solitaria plaza,
siembro palabras en los oídos de los corazones
que conmigo compartieron el cielo, la oquedad del frío,
el despertar de la noche.

Soy sueño, araña en el suelo,
paloma en los tejados, devoro tu corazón
padre, y tu madre, risa ancha como el mar
navegando en este valle de bondad infinita.

Otras veces quise ser mariposa
posarme en los pétalos de tu amor, padre,
volar contigo por lomas de ensueño, cultivar
el sol, para no ser lamento.

De mis ruinas me levanto, deseo ser
vuestra felicidad, penetrar en vuestros adentros,
ser vuestra verdad, vuestro sueño
ser vuestro todo, vuestro todo y nada más.
Inmenso poema nos regalas.
Un abrazo.
 
Gracias Iguazú es un homenaje a mis padres porque cuando nací estaba muy delicado de salud y en mi pueblo no había taxi. Y la población más cercana era Vélez Málaga y tenían que llevarme río abajo en un caballo de mi abuelo al médico
 


Niñez de porcelana, siempre envuelto
en hojas finas de canela, vagando por el río.

¡Padre! no te apenes que ya está llegando el alba
y llegaremos a ver el fluir el río, el retozo del campo.

Sonidos de agua clara, chapoteos de arena fina
noche de bandoleros, noche oscura,
¿Está triste la luna?
quiere velarme con su mantilla
su risa de brisa fresca me acaricia,
y su manantial me sacia.

¿Dónde estás madre?
ven a buscarme
que en la oscuridad, aterido estoy
quiero tu calor de rayo vagabundo,
tu alma serena,
tu frente altiva como la azucena.

Quiero sentirme hombre, ser roca dura
amanecer en la campiña, bosque que ni existe
ni trina melodías, ser agua que sacie tu sed,
tu alegría, manojo de amapolas sedientas
de compañía.

Desnudo mi alma en las esquinas,
en los escalones de la solitaria plaza,
siembro palabras en los oídos de los corazones
que conmigo compartieron el cielo, la oquedad del frío,
el despertar de la noche.

Soy sueño, araña en el suelo,
paloma en los tejados, devoro tu corazón
padre, y tu madre, risa ancha como el mar
navegando en este valle de bondad infinita.

Otras veces quise ser mariposa
posarme en los pétalos de tu amor, padre,
volar contigo por lomas de ensueño, cultivar
el sol, para no ser lamento.

De mis ruinas me levanto, deseo ser
vuestra felicidad, penetrar en vuestros adentros,
ser vuestra verdad, vuestro sueño
ser vuestro todo, vuestro todo y nada más.


La nostalgia de la infancia, los recuerdos de un tiempo de luz, logran que podamos crear los poemas más hermosos y genuinos.
Fue un gusto leer este homenaje a tus raíces.
Feliz semana, José.
 

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