José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya se va apagando la luz de la noche
el lucero del alba es mi guía
los pies destrozados andan
de soportar la noche y el día.
La brisa que trae al alba
me ha despertado
ya veo el terreno agreste
donde viví sacrificado.
El aire huele a pobreza
a hogaza de pan quemado
he vuelto a sentir la quietud
de aquellos días, donde los libros
componen melodías y los campos
son los espectadores de la partitura.
¿Dónde vas a ir tú, pobre desgraciado?
estudiar es para el hijo del boticario, el del alcalde
y algún infiltrado de estraperlo, se ha colado
por la cloaca de la caridad del hacendado.
Ya mis venas vuelven a desangrarse
las serpientes hacen nidos en mi tejado
las palabras desgarrando mis ropas
mueren en mi taciturno pecho añado.
La luz del día calma y quieta
me ha avisado que son otros tiempos
que vivo en el siglo pasado
yo le he contestado:
son arrugas en mi frente
que el viento aún no ha limpiado.