José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre las sombras del deseo ardiente,
nace la efervescencia divina en tu ser,
como un volcán que despierta repentinamente,
autopistas de lava recorren tu piel.
Arrasando milenarias barreras sin piedad,
las grasas del tiempo se disuelven al pasar,
indefensas casas en tu ser se desvanecen,
mientras el mar oprimido por tu calor, perece.
Tu lengua maldita, fuego que todo arrasa,
iluminando rincones con su luz abrasadora,
en esta danza eterna, sublime y fatal,
el amor y el dolor se entrelazan sin demora.
Así en la vorágine de pasión y sacrificio,
nuestra historia se forja con fuego y precipicio,
efervescencia divina que nos ilumina,
en este universo donde el amor culmina