Zulma Martínez
Mar azul...
Asusta el fantasmal silencio
soberano entre paredes blancas.
Estático espectro, usurpador
de los poros de desprevenida piel.
Candado de hierro que obstruye
gargantas enmudecidas de espanto.
Autómata de rostro de hielo
y manos de arena que dejan escapar,
en oleadas, los recuerdos.
Lo espían los inviernos
a través de los cristales
y las primaveras, maternales,
preservan a los pájaros que enarbolan
sus cánticos en ocasos y madrugadas.
Rey de amargo rictus que pretende el mundo.
Mas, en su mutismo,
ignora que el xilofón de la lluvia
lo derrotará con su musical embrujo
y el fuego, vencedor de tantos fríos,
sonrojará, en su cortejo,
a las paredes blancas.
soberano entre paredes blancas.
Estático espectro, usurpador
de los poros de desprevenida piel.
Candado de hierro que obstruye
gargantas enmudecidas de espanto.
Autómata de rostro de hielo
y manos de arena que dejan escapar,
en oleadas, los recuerdos.
Lo espían los inviernos
a través de los cristales
y las primaveras, maternales,
preservan a los pájaros que enarbolan
sus cánticos en ocasos y madrugadas.
Rey de amargo rictus que pretende el mundo.
Mas, en su mutismo,
ignora que el xilofón de la lluvia
lo derrotará con su musical embrujo
y el fuego, vencedor de tantos fríos,
sonrojará, en su cortejo,
a las paredes blancas.