Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Ahora, imperceptiblemente vi,
que ese miedo asqueroso estaba roto.
Que me puedo mover y ya no noto
nada que me detenga y pues corrí
y me trepé a ese monte que temía.
Fui quitando barreras, de una en una.
Creí que eran de piedra, mas ninguna
me opuso resistencia y a fe mía.
Ahora, amablemente, mi sonrisa
despertaba en los otros hasta risa
y compartí con ellos mi contento.
Que gran liberación, ¡ahora puedo!
Es una sensación que canto quedo
pues ya no encuentro en mi alma ni un lamento.
Última edición: