Ermenegildo Tiraboschi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dicen ser terrenales,
de mugre y de sudor, jamás de estrellas.
Devoran los cristales,
el vino, las centellas
de amor, y hasta la musa en sus botellas.
A lo estéril se aferran,
descartan lo sutil, la fantasía.
Su niño autodestierran,
diciendo que la vía
es vejar lo sublime en cada día.
Lo físico es el credo
que a su verbo le colma de vigor.
Mejor meten el dedo
en el ventilador
porque su arte es de un don salpicador.
Prosaicos, se desvelan,
y a lo carnal le zampan carne cruda.
La lira sobrevuelan
solo si el verso exuda
huérfano, bala, sangre, daga o viuda.
Obsesivos, naufragan
en sancochos de cosas cotidianas.
Alguna vez, amagan
a no pisar bananas
mas no, ¡no pecarán de tarambanas!
Sus versos sin aliento
no sueñan con vencer a la materia.
Un alma sin sustento
flagelándose, seria,
olvida que no todo es su miseria.
Desdeñan los aromas
mientras a Strauss y a Nietzsche resuscitan.
Bajen ya el tiragomas
y conmigo repitan:
la flor y la pasión también militan.
de mugre y de sudor, jamás de estrellas.
Devoran los cristales,
el vino, las centellas
de amor, y hasta la musa en sus botellas.
A lo estéril se aferran,
descartan lo sutil, la fantasía.
Su niño autodestierran,
diciendo que la vía
es vejar lo sublime en cada día.
Lo físico es el credo
que a su verbo le colma de vigor.
Mejor meten el dedo
en el ventilador
porque su arte es de un don salpicador.
Prosaicos, se desvelan,
y a lo carnal le zampan carne cruda.
La lira sobrevuelan
solo si el verso exuda
huérfano, bala, sangre, daga o viuda.
Obsesivos, naufragan
en sancochos de cosas cotidianas.
Alguna vez, amagan
a no pisar bananas
mas no, ¡no pecarán de tarambanas!
Sus versos sin aliento
no sueñan con vencer a la materia.
Un alma sin sustento
flagelándose, seria,
olvida que no todo es su miseria.
Desdeñan los aromas
mientras a Strauss y a Nietzsche resuscitan.
Bajen ya el tiragomas
y conmigo repitan:
la flor y la pasión también militan.
Nota: "Juanantonianas" tal vez sea un poco pretencioso; Villacañas es muy complicado de emular. Simplemente, se me ocurrió intentar un contracanto a su bellas liras tituladas, "A los poetólogos”. Y aclaro que fue solo un ejercicio. No tengo nada en contra de los poetas nihilistas y/o realistas descarnados.
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