Ella es nuestra

IgnotaIlusión

El Hacedor de Horizontes
No merecemos la pena
de creer en la condena,
de jugar con la miseria,

no merecemos el pecado,
ni cualquier milagro,

porque todo es promesa,
todo es fe secreta,
nada es destino,
no hay ningún inicio correcto,
ni ningún final jurisprudente,

en este mundo

no merecemos la furia,
merecemos calma,

aún se la busca entre silencios,
porque
no entendemos de tormentas,
ni a la lluvia que a veces congela,

buscamos la eternidad,
entre reflejos de sueños y deseos,

anhelamos la paz,
pero alimentamos a las guerras,

consuelo no será el agradecer,
mientras exista la palabra,
mientras exista algún tipo de justicia,

y seguirá cayendo la lluvia, congelada,

nos guiará hacia el trono de su amada,

hacia un amanecer pausado,
tan longevo como la muerte,

ella es, nuestro significado,
nuestra razón de ser,

delicada y fuerte como la luz,
cristalizada entre sueños de universos,

ella es jovial armonía,
y seductora inteligencia,

nuestro bello semblante,
de diosa voluptuosa,

nuestra anatómica consciencia.




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Hay que v
No merecemos la pena
de creer en la condena,
de jugar con la miseria,

no merecemos el pecado,
ni cualquier milagro,

porque todo es promesa,
todo es fe secreta,
nada es destino,
no hay ningún inicio correcto,
ni ningún final jurisprudente,

en este mundo

no merecemos la furia,
merecemos calma,

aún se la busca entre silencios,
porque
no entendemos de tormentas,
ni a la lluvia que a veces congela,

buscamos la eternidad,
entre reflejos de sueños y deseos,

anhelamos la paz,
pero alimentamos a las guerras,

consuelo no será el agradecer,
mientras exista la palabra,
mientras exista algún tipo de justicia,

y seguirá cayendo la lluvia, congelada,

nos guiará hacia el trono de su amada,

hacia un amanecer pausado,
tan longevo como la muerte,

ella es, nuestro significado,
nuestra razón de ser,

delicada y fuerte como la luz,
cristalizada entre sueños de universos,

ella es jovial armonía,
y seductora inteligencia,

nuestro bello semblante,
de diosa voluptuosa,

nuestra anatómica consciencia.




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Hay que vivir y dar lo mejor, no queda de otra.
Al final sea como sea quién nos juzgará en gran medida, será la conciencia.

Saludos
 

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