Cirhian
Poeta fiel al portal
Es el sueño de un anhelo
compartirnos en amor;
si sucede, yo prefiero
el tratarnos con candor.
Hoy un sol ardiente alumbra
sombra baja del vencejo
y acaricia su reflejo
una poza en la penumbra.
Desde allí la hiedra encumbra
estas hojas que atardecen
y en sutil brisa se mecen
como mecen los amores
en aljibes donde flores
de sus ondas vivas crecen.
Otras veces cae la noche
y se abre blanca puerta;
siempreviva y nuncamuerta
se cultivan en trasnoches.
Una alquimia de derroches
en la torre de un castillo
cuya aldaba sin pestillo
tiene diez copias de llaves
y en los trinos de las aves
se oyen flautas de bolsillo.
Es la bruma en ocasiones
la que embriaga los sentidos,
si el retorno a conocidos
mapas que en los escalones
dibujamos con canciones
nos recuerdan el olvido.
Se nos lleva el sinsentido
y en los valles más profundos
se nos duerme dentro el mundo
al soñar bajo el olivo.
Es caricia de mi espliego
compartirnos en amor
y deseo ser sincero
en decirte quien soy yo.
A los golpes se acostumbran
los distintos, los complejos
que al irse haciendo viejos
en soledad se vislumbran.
Los maltratos los abruman,
les destruyen sus errores
y queriendo hacer mejores
a personas a quien aman
a su vez también maltratan
en un círculo de ciegos.
De la luz que se nos sale
sutil sombra que da lumbre,
supernova que retumbe
nacería en las edades.
Brotarían las ciudades
de los pueblos que habitemos
siempre que no descuidemos
el cariño y la atención
en sincera compasión
que es lo que nos merecemos
Una lámpara en el cielo
compartirnos en amor;
más de todo lo que quiero
es no ser yo tu dolor.
No es un faro o fuego fatuo
si una luz has visto en mí;
son luciérnagas que acojo
en las flores de otro abril
dentro de este templo rojo
desde que te conocí;
abrigarte es lo que quiero,
que tú me abrigues a mí.
Es un aprender la llama
que se enciende al interior
y que seca densa arcilla,
el aliento del verdor.
Vuelven a brotar las setas
y el almendro en su esplendor
de los frutos que maduran
nos regala su sabor.
Que esta vida es una danza
retorcida, un tourdion
y el llorar es para un rato
del alivio en la emoción.
El refugio ya lo tienes
y se llama corazón;
por si no sientes el tuyo
el mío te lo doy yo.
Un sistema, un universo
compartirnos en amor;
si se da, vamos despacio:
nos prestamos atención.
No sabiendo como bautizar a esta mezcla octosílava de octavas, décimas y cuartetas de romance, con algún doble pareado y alguna espinela, jocosamente bautizo este tipo de estructuras como Romance espinado, en referencia a la espinela y en sutil homenaje también a Corazón Espinado de Maná.
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