Maroc
Alberto
Cuando me vaya un día lentamente
sólo pintaré sobre mi almohada
una triste sonrisa prolongada
perdiéndose en el tiempo suavemente.
Dos mechones canosos en mi frente,
un silencio sin voz en la mirada,
una boca dormida, desmayada,
y el recuerdo que pasa indiferente.
Os dejaré mi aliento marchitado,
mi soledad nocturna y caprichosa,
un débil corazón viejo y cansado
pues nada tengo y soy muy poca cosa,
un aroma de polvo en el costado
y estos versos sencillos y una rosa.
sólo pintaré sobre mi almohada
una triste sonrisa prolongada
perdiéndose en el tiempo suavemente.
Dos mechones canosos en mi frente,
un silencio sin voz en la mirada,
una boca dormida, desmayada,
y el recuerdo que pasa indiferente.
Os dejaré mi aliento marchitado,
mi soledad nocturna y caprichosa,
un débil corazón viejo y cansado
pues nada tengo y soy muy poca cosa,
un aroma de polvo en el costado
y estos versos sencillos y una rosa.
Última edición: