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La alianza

penabad57

Poeta veterano en el portal
En tu vientre la fecha y el nombre
son los ecos de un compromiso.

Llegaste a mi anular con tu boca dorada
como un redondo lazo de amor y futuro.

Dormida en mi piel percibo el sudor antiguo de tu lealtad
deslizándose como una lengua
por los vellos que cubren mi falange.

Delgada tu arboleda de oro que da sombra al porvenir
con el revés labrado por el buril del orfebre.

Treinta y uno el día, otoño la estación
de una anualidad ya marchita.

Con los dedos índice y pulgar de mi mano izquierda
te libero para que ruedes, gires, saltes, y al fin
con el abdomen desnudo, nos indiques en qué momento
se inició la singladura del navío que aún somos.
 
Última edición:
En tu vientre la fecha y el nombre
son los ecos de un compromiso.

Llegaste a mi anular con tu boca dorada
como un redondo lazo de amor y futuro.

Dormida en mi piel percibo el sudor antiguo de tu lealtad
deslizándose como una lengua
por los vellos que cubren mi falange.

Delgada tu arboleda de oro que da sombra al porvenir
con el revés labrado por el buril del orfebre.

Treinta y uno el día, otoño la estación
de una anualidad ya marchita.

Con los dedos índice y pulgar de mi mano izquierda
te libero para que ruedes, gires, saltes, y al fin
con el abdomen desnudo, nos indiques en qué momento
se inició la singladura del navío que aún somos.
Dulce melodía.

Saludos
 
En tu vientre la fecha y el nombre
son los ecos de un compromiso.

Llegaste a mi anular con tu boca dorada
como un redondo lazo de amor y futuro.

Dormida en mi piel percibo el sudor antiguo de tu lealtad
deslizándose como una lengua
por los vellos que cubren mi falange.

Delgada tu arboleda de oro que da sombra al porvenir
con el revés labrado por el buril del orfebre.

Treinta y uno el día, otoño la estación
de una anualidad ya marchita.

Con los dedos índice y pulgar de mi mano izquierda
te libero para que ruedes, gires, saltes, y al fin
con el abdomen desnudo, nos indiques en qué momento
se inició la singladura del navío que aún somos.
Amigo, ¿entonces dijiste , con pajarita al cuello y sin sudar? Los para siempres no son para cualquiera, solo para los valientes que no le temen al tiempo, a las estaciones de ganar hojas, a las lunas de perder ojos.
Fino y conmovedor poema, Ramón. Gracias por esta sacudida.
 
Gracias, Alde. Un saludo cordial.
En tu vientre la fecha y el nombre
son los ecos de un compromiso.

Llegaste a mi anular con tu boca dorada
como un redondo lazo de amor y futuro.

Dormida en mi piel percibo el sudor antiguo de tu lealtad
deslizándose como una lengua
por los vellos que cubren mi falange.

Delgada tu arboleda de oro que da sombra al porvenir
con el revés labrado por el buril del orfebre.

Treinta y uno el día, otoño la estación
de una anualidad ya marchita.

Con los dedos índice y pulgar de mi mano izquierda
te libero para que ruedes, gires, saltes, y al fin
con el abdomen desnudo, nos indiques en qué momento
se inició la singladura del navío que aún somos.
Habilidad y sutileza para la mirada profunda. Despliega el arte novedoso, este conmovedor poema. Saludo amable por esta bella entrega. Abrazo atraviesa los años con un mensaje: Eres un gran poeta. Me congratulo. Julius
 
Amigo, ¿entonces dijiste , con pajarita al cuello y sin sudar? Los para siempres no son para cualquiera, solo para los valientes que no le temen al tiempo, a las estaciones de ganar hojas, a las lunas de perder ojos.
Fino y conmovedor poema, Ramón. Gracias por esta sacudida.
Así es, pero con corbata en vez de pajarita, y ahí sigo, el para siempre mejor no mencionarlo porque nunca se sabe. Gracias, Pedro, por dejar un comentario en este poema que en definitiva está dedicado a la fidelidad(ojo, no a la felicidad que es otra cosa). Un fuerte abrazo.
 
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