Maroc
Alberto
Hay toros que hasta dormidos
llevan la muerte en las venas
hiriendo al primer descuido
sobre una plaza de arena.
Con traje de color grana
los duendecillos del arte
se engalanaron de fiesta
en la soleada tarde.
La gente por los tendidos
suspiraba con asombro,
embrujos de sangre y luna
sobre el albero redondo.
Desde el cielo se escuchaba
el eco como un lamento
entre un repicar de palmas
acompañando el festejo.
Hasta el aire se detiene
al ver al toro en la plaza,
un toro negro, muy negro,
hispano de recia estampa.
Cornilargo y astifino
era de la tarde el sexto,
meano de pura raza
calamochenando al viento.
¡Toro! Le gritaba el diestro
con la muleta en la mano
pisando firme la arena
bajo un sol del mes de mayo.
Al terminar el festejo,
cuando acababa la tarde
la luna se iba acercando
y no quería marcharse.
Soñó que vino la muerte;
sueño misterioso y grande
al querer lidiar al viento;
toro invisible y gigante.
Márchate luna que siento
como palpita la sangre
que quiero hacer una plaza
de conchas y de corales.
Alumbra todo el espacio,
que te ayuden los luceros
porque voy a torear
una corrida en el cielo.
llevan la muerte en las venas
hiriendo al primer descuido
sobre una plaza de arena.
Con traje de color grana
los duendecillos del arte
se engalanaron de fiesta
en la soleada tarde.
La gente por los tendidos
suspiraba con asombro,
embrujos de sangre y luna
sobre el albero redondo.
Desde el cielo se escuchaba
el eco como un lamento
entre un repicar de palmas
acompañando el festejo.
Hasta el aire se detiene
al ver al toro en la plaza,
un toro negro, muy negro,
hispano de recia estampa.
Cornilargo y astifino
era de la tarde el sexto,
meano de pura raza
calamochenando al viento.
¡Toro! Le gritaba el diestro
con la muleta en la mano
pisando firme la arena
bajo un sol del mes de mayo.
Al terminar el festejo,
cuando acababa la tarde
la luna se iba acercando
y no quería marcharse.
Soñó que vino la muerte;
sueño misterioso y grande
al querer lidiar al viento;
toro invisible y gigante.
Márchate luna que siento
como palpita la sangre
que quiero hacer una plaza
de conchas y de corales.
Alumbra todo el espacio,
que te ayuden los luceros
porque voy a torear
una corrida en el cielo.
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