Luis

penabad57

Poeta veterano en el portal
Fue en octubre de hace muchos años,
un viernes como otro cualquiera.

El niño regresaba contento a casa,
habían ganado el partido- la ilusión de un niño
consigue que el mundo crezca como crece la alegría
en la boca de los amantes-.

Parados, con el semáforo aún en rojo
aquel hombre le pregunta
por la dirección de un cine de barrio.

“Tiene que subir por esta cuesta señor,
como a cuatrocientos metros está el Roxy,
lo sé bien porque yo vivo más arriba”.

“Vaya, son las siete-dice el hombre mirando el reloj-,
aún falta una hora para que empiece la película
¿te puedo invitar a una coca cola?,
tú y yo vamos en la misma dirección”

Mientras suben la cuesta
el niño- llamémosle Luis- y el hombre hablan,
“¿de dónde vienes? ¿a qué juegas?
¿Habéis ganado?, ¡sí!, ¡eso hay que celebrarlo!,
ven que paramos un momento en mi casa,
está muy cerca si nos desviamos por aquí,
allí tengo coca colas, nos tomamos una rápido
y aún me dará tiempo de ir al cine”

Luis confía, Luis tiene diez años,
Luis es inocente como una flor recién nacida.

El hombre cierra la puerta
después de que haya entrado el niño,
entonces se dirige a él de otra forma,
con el deseo en la mirada ,
con el susurro del depredador en los labios,
con el tacto viscoso de la hiena.

Le pide que le enseñe su pequeño miembro.

“Voy a buscar tu coca cola, te la has ganado”.

Luis escapa, Luis corre, Luis grita.

Luis ha descubierto
que hay mal en el mundo.

Luis mataría a ese hombre
si él ya fuera hombre.
 
Última edición:
Fue en octubre de hace muchos años,
un viernes como otro cualquiera.

El niño regresaba contento a casa,
habían ganado el partido- la ilusión de un niño
consigue que el mundo crezca como crece la alegría
en la boca de los amantes-.

Parados, con el semáforo aún en rojo
aquel hombre le pregunta
por la dirección de un cine de barrio.

“Tiene que subir por esta cuesta señor,
como a trescientos metros está el Roxy,
lo sé bien porque yo vivo más arriba”.

“Vaya, son las siete-dice el hombre mirando el reloj-,
aún falta una hora para que empiece la película
¿te puedo invitar a una coca cola?,
tú y yo vamos en la misma dirección”

Mientras suben la cuesta
el niño- llamémosle Luis- y el hombre hablan,
“¿de dónde vienes? ¿a qué juegas?
¿Habéis ganado?, sí, ¡eso hay que celebrarlo!”

“Ven que paramos un momento en mi casa,
está muy cerca si nos desviamos por aquí,
allí tengo coca colas, nos tomamos una rápido
y aún me dará tiempo de ir al cine”

Luis confía, Luis tiene diez años,
Luis es inocente como una flor recién nacida.

El hombre cierra la puerta
después de que haya entrado el niño,
entonces se dirige a él de otra forma,
con el deseo en la mirada ,
con el susurro del depredador en los labios,
con el tacto viscoso de la hiena.

Le pide que le enseñe su pequeño miembro.

“Voy a buscar tu coca cola, te la has ganado”.

Luis escapa, Luis corre, Luis grita,
Luis ha descubierto
que hay mal en el mundo.

Luis mataría a ese hombre
si él ya fuera hombre.
Una interesante lectura.

Saludos
 
Muc
Fue en octubre de hace muchos años,
un viernes como otro cualquiera.

El niño regresaba contento a casa,
habían ganado el partido- la ilusión de un niño
consigue que el mundo crezca como crece la alegría
en la boca de los amantes-.

Parados, con el semáforo aún en rojo
aquel hombre le pregunta
por la dirección de un cine de barrio.

“Tiene que subir por esta cuesta señor,
como a cuatrocientos metros está el Roxy,
lo sé bien porque yo vivo más arriba”.

“Vaya, son las siete-dice el hombre mirando el reloj-,
aún falta una hora para que empiece la película
¿te puedo invitar a una coca cola?,
tú y yo vamos en la misma dirección”

Mientras suben la cuesta
el niño- llamémosle Luis- y el hombre hablan,
“¿de dónde vienes? ¿a qué juegas?
¿Habéis ganado?, ¡sí!, ¡eso hay que celebrarlo!,
ven que paramos un momento en mi casa,
está muy cerca si nos desviamos por aquí,
allí tengo coca colas, nos tomamos una rápido
y aún me dará tiempo de ir al cine”

Luis confía, Luis tiene diez años,
Luis es inocente como una flor recién nacida.

El hombre cierra la puerta
después de que haya entrado el niño,
entonces se dirige a él de otra forma,
con el deseo en la mirada ,
con el susurro del depredador en los labios,
con el tacto viscoso de la hiena.

Le pide que le enseñe su pequeño miembro.

“Voy a buscar tu coca cola, te la has ganado”.

Luis escapa, Luis corre, Luis grita.

Luis ha descubierto
que hay mal en el mundo.

Luis mataría a ese hombre
si él ya fuera hombre.
Mucho ojo, decía en la tele el Chavo del ocho y mi hijo puso atención y cuando un señor le dijo,
-vamos a mi casa, ahí tengo un nintendo y puedes jugar cuanto quieras-
mi hijo salió corriendo a casa tan veloz como pudo y le tuve que comprar su nintendo para que no se topara con esos tipos.
Sí, tu poema es totalmente realista. Sucede aquí, allá y acullá y hay que advertir a los niños.
Un gusto leerte.
 
Muc

Mucho ojo, decía en la tele el Chavo del ocho y mi hijo puso atención y cuando un señor le dijo,
-vamos a mi casa, ahí tengo un nintendo y puedes jugar cuanto quieras-
mi hijo salió corriendo a casa tan veloz como pudo y le tuve que comprar su nintendo para que no se topara con esos tipos.
Sí, tu poema es totalmente realista. Sucede aquí, allá y acullá y hay que advertir a los niños.
Un gusto leerte.
Gracias, Luciana, por leer y por el comentario que dejas. Un abrazo.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba