José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sosteniendo el corazón en alambre de ciénaga
donde la asfixia ingrávida se estrella
entre pupilas dilatadas
y párpados muriendo de ansiedad.
Donde respira el azul virginal
Y se asoma la aurora
en un incendio que detiene el tiempo
entre vuelo de luces
en pecho angustiado
y laderas de fácil recorrido.
Morbidez de hojas de otoño
arrojadas sobre temblor
donde se incita al pájaro a volar
en un canto espiritual
donde se difuminan las plumas
y las flores silvestres, en desorden,
en combustión máxima de oxígeno
ponen velo al delirio.
Con paso ligero,
cada flor siembra su alma en el jardín
donde las tardes juegan a perderse
y la luz como rocío fresco de amanecer
se eleva ante la esencia divina
donde el aliento de la luna
acaba con el día.
Fondo de corazón donde vive la candidez
de los pétalos vivos
en el silencio de la inocencia
donde un viento antiguo
implora a la brillante amapola
que baje al altar
donde la noche se abre
ante la presencia de un tiempo
que solo arrastra despojos.