Con qué ilusión los barcos que llegan de los viajes
amarran de costado en los diques del puerto,
su gran arboladura parece un bosque incierto
que duerme en la escollera eludiendo oleajes.
Y, como se emocionan al contemplar paisajes
que de lejos divisan, como un espejo yerto,
sobre un surco marino gloriosamente abierto
al tajamar de proa, hendido y sin anclajes.
Navegan exhibiendo su chimenea en alto
y las olas dibujan piruetas de un salto
bautizando a la amura para ungirla de sal,
y en la dársena duermen, amarrados, seguros,
imaginan en sueños nuevos viajes futuros
bajo cielos serenos en un punto y final.
Pepe Soriano Simón
SafeCreative
Diciembre 2024
amarran de costado en los diques del puerto,
su gran arboladura parece un bosque incierto
que duerme en la escollera eludiendo oleajes.
Y, como se emocionan al contemplar paisajes
que de lejos divisan, como un espejo yerto,
sobre un surco marino gloriosamente abierto
al tajamar de proa, hendido y sin anclajes.
Navegan exhibiendo su chimenea en alto
y las olas dibujan piruetas de un salto
bautizando a la amura para ungirla de sal,
y en la dársena duermen, amarrados, seguros,
imaginan en sueños nuevos viajes futuros
bajo cielos serenos en un punto y final.
Pepe Soriano Simón
SafeCreative
Diciembre 2024
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