SOTOSOTO
Poeta adicto al portal
En el reino de la estupidez, donde la verdad es un delito,
los tiranos son adorados, como dioses de pacotilla.
La mayoría, con la mente vacía, les rinde pleitesía,
y les entrega su libertad, con una sonrisa de idiotez.
Con cada mentira, con cada promesa absurda,
los tiranos avanzan, y el pueblo le da la espalda a la cordura.
Odian la inteligencia, que les muestra su ignorancia,
y abrazan la estupidez, que les hace sentir importancia.
La maldad es su virtud, la mentira es su verdad,
y en su ignorancia deseada, encuentran su felicidad.
Se alimentan de la miseria, y se visten de hipocresía,
y el pueblo les sigue, en un aquelarre de demencia.
Los tiranos son bufones, que se creen reyes,
y el pueblo les aplaude, en un teatro de vergüenza.
La historia se repite, en un ciclo de horror,
y la humanidad se condena, a una eternidad de error.
los tiranos son adorados, como dioses de pacotilla.
La mayoría, con la mente vacía, les rinde pleitesía,
y les entrega su libertad, con una sonrisa de idiotez.
Con cada mentira, con cada promesa absurda,
los tiranos avanzan, y el pueblo le da la espalda a la cordura.
Odian la inteligencia, que les muestra su ignorancia,
y abrazan la estupidez, que les hace sentir importancia.
La maldad es su virtud, la mentira es su verdad,
y en su ignorancia deseada, encuentran su felicidad.
Se alimentan de la miseria, y se visten de hipocresía,
y el pueblo les sigue, en un aquelarre de demencia.
Los tiranos son bufones, que se creen reyes,
y el pueblo les aplaude, en un teatro de vergüenza.
La historia se repite, en un ciclo de horror,
y la humanidad se condena, a una eternidad de error.