La memoria de los objetos

Rosa Reeder

Poeta que considera el portal su segunda casa
Cada taza guarda un amanecer,

el roce tibio de dedos dormidos,

el aroma de café que despertó risas

y susurros que nadie escuchó.


La silla, vieja y silenciosa,

recuerda pasos apresurados

y secretos que se deslizaron

entre sus tablas agrietadas.


El reloj, incansable, murmura historias

de miradas que esperaban y se perdían,

de manos que se rozaron una vez,

de promesas que el tiempo no alcanzó.


El espejo conserva fantasmas

de rostros que se ensayaron frente a él,

de lágrimas y sonrisas que se entrelazaron

en la quietud de la noche olvidada.


La pluma olvidada sobre el escritorio

sabe de cartas que nunca llegaron,

de confesiones susurradas

y de sueños que temblaron en tinta.


El ropero antiguo, guardián silencioso,

siente la fragancia de vestidos danzantes,

la cadencia de pasos sobre madera crujiente,

y el roce de manos que un día se amaron.


Cada objeto, un corazón dormido,

cada rincón, un latido escondido,

cada sombra, un recuerdo que persiste,

como un eco que nadie puede borrar.


Y yo, caminante entre sombras y objetos,

toco y siento que cada cosa

lleva en su piel un eco de vida,

un recuerdo que no se olvida,

un latido suspendido en el aire,

una historia que me llama,

un murmullo que susurra

que todo lo que tocamos

sobrevive en el silencio de las cosas.



Rosa María Reeder
Derechos Reservados
 
Es nuestra mirada resbalando por los rincones de la casa la que despierta recuerdos dormidos al repasar lo que vemos en cada objeto percibido.

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Las personas que nos rodean, aquellas que queremos, esas otras a las que preferiríamos no ver... son cruciales en nuestro devenir, pero también son importantes esos objetos que nos acompañan silenciosos, fuente de recuerdos y vivencias.

Me pareció un poema bien escrito y bien desarrollada la idea. Eliminaría algunas rimas muy cercanas pero eso son gustos de este lector... Enhorabuena.

Un cordial saludo.
 
Cada taza guarda un amanecer,

el roce tibio de dedos dormidos,

el aroma de café que despertó risas

y susurros que nadie escuchó.


La silla, vieja y silenciosa,

recuerda pasos apresurados

y secretos que se deslizaron

entre sus tablas agrietadas.


El reloj, incansable, murmura historias

de miradas que esperaban y se perdían,

de manos que se rozaron una vez,

de promesas que el tiempo no alcanzó.


El espejo conserva fantasmas

de rostros que se ensayaron frente a él,

de lágrimas y sonrisas que se entrelazaron

en la quietud de la noche olvidada.


La pluma olvidada sobre el escritorio

sabe de cartas que nunca llegaron,

de confesiones susurradas

y de sueños que temblaron en tinta.


El ropero antiguo, guardián silencioso,

siente la fragancia de vestidos danzantes,

la cadencia de pasos sobre madera crujiente,

y el roce de manos que un día se amaron.


Cada objeto, un corazón dormido,

cada rincón, un latido escondido,

cada sombra, un recuerdo que persiste,

como un eco que nadie puede borrar.


Y yo, caminante entre sombras y objetos,

toco y siento que cada cosa

lleva en su piel un eco de vida,

un recuerdo que no se olvida,

un latido suspendido en el aire,

una historia que me llama,

un murmullo que susurra

que todo lo que tocamos

sobrevive en el silencio de las cosas.



Rosa María Reeder
Derechos Reservados
Qué bonito poema rememorando esos recuerdos escondidos en los objetos. Me encantó.
Un cordial saludo.
 
Las personas que nos rodean, aquellas que queremos, esas otras a las que preferiríamos no ver... son cruciales en nuestro devenir, pero también son importantes esos objetos que nos acompañan silenciosos, fuente de recuerdos y vivencias.

Me pareció un poema bien escrito y bien desarrollada la idea. Eliminaría algunas rimas muy cercanas pero eso son gustos de este lector... Enhorabuena.

Un cordial saludo.
 
Las personas que nos rodean, aquellas que queremos, esas otras a las que preferiríamos no ver... son cruciales en nuestro devenir, pero también son importantes esos objetos que nos acompañan silenciosos, fuente de recuerdos y vivencias.

Me pareció un poema bien escrito y bien desarrollada la idea. Eliminaría algunas rimas muy cercanas pero eso son gustos de este lector... Enhorabuena.

Un cordial saludo.

Gracias por la atención a mi poema
Saludos Cordiales
 

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