Thiago Villén
Poeta recién llegado
Hoy el cielo se oculta
y saluda a la tierra.
Las mil veces que por aquí pasamos,
la amargura de insistir, de cruzar
una y otra vez los mismos eriales
en un regreso eterno,
perdiendo siempre más
de lo que nunca conseguimos.
Y entonces suena un arpegio,
notas brujas que agitan las entrañas,
sonidos que germinan del silencio
—su principio y fin, su razón de ser,
su impávido flotar entre neuronas—.
Fue más que eso.
O quizá no fue nada.
Y ahora que los lugares son otros
y nunca es primavera,
y son otros los motivos,
y en el mar dejan de iniciarse
los viajes más largos, ahora,
nos da por ajustar
nuestras cuentas de perdedores.
Fue más que eso.
Posiblemente fuera todo.
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