QUIMIOTERAPIA
Mi mente, con la tuya, solidaria
a las seis despertó sin más trabajo
que dejarme la cama solitaria
y rodar por la vida cuesta abajo.
¿Faena? Solamente la ordinaria:
Meditar donde ayer me dejé el tajo
en la profundidad de mi plegaria,
campana enmudecida sin badajo.
Y mientras que en la casa, aún serena,
apenas se escuchaba algún crujido,
pensé que merecías tú la pena.
De pronto, el madrugón cobró sentido,
si, en tanto lo inyectaban en tu vena,
al Cielo daba gracias por el fluido.
Salva González Moles.
9/1/2026.
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