Felipe Fuentes García
Poeta asiduo al portal
BESARTE
Deja que ahora muerda con ternura
la eclosión de tu labio suavemente.
Deja que moje tu esperar ardiente
y lo recorra hasta su comisura.
Como flor entreabierta, ya madura
en la orilla sonora de una fuente,
zumba una abeja en llamas de repente
que arrastra mi pulsión a la locura.
Si es del húmedo tacto de tu beso,
deja que acabe loco si me aloca,
que si he de enajenarme en ti por eso,
acepto el desvarío que me toca:
¡quedar embelesado en un exceso
felizmente mordido de tu boca!
©Felipe Fuentes García
Deja que ahora muerda con ternura
la eclosión de tu labio suavemente.
Deja que moje tu esperar ardiente
y lo recorra hasta su comisura.
Como flor entreabierta, ya madura
en la orilla sonora de una fuente,
zumba una abeja en llamas de repente
que arrastra mi pulsión a la locura.
Si es del húmedo tacto de tu beso,
deja que acabe loco si me aloca,
que si he de enajenarme en ti por eso,
acepto el desvarío que me toca:
¡quedar embelesado en un exceso
felizmente mordido de tu boca!
©Felipe Fuentes García