Triste fin para un primer amor

Évano

Libre, sin dioses.
Entre el café y el humo
de mi cigarrillo cruzó
un espectro de pasos torpes.

No quise creer
lo que mis ojos veían.
Pero vi.

Pero vi al final golpeándome
con tanto tiempo de golpe
que reventaron miles de mis días.

No quedaba rastro de sonrisa
ni de la luz bailando en sus ojos.

Ahora era algo

arrastrando una mirada de pastillas,
asfalto oliendo a hospital

y a poco tiempo.

El aire pesaba
como el que ya no respira
ni siquiera recuerdos.

Y fui estorbo
en su camino al olvido.

Se alejaba

naufragando con cada paso
cada beso de aquellos días.

Cada paso la hundía
Cada paso me hundía.






Gracias por leer
y por pensar.
 
Entre el café y el humo
de mi cigarrillo cruzó
un espectro de pasos torpes.

No quise creer
lo que mis ojos veían.
Pero vi.

Pero vi al final golpeándome
con tanto tiempo de golpe
que reventaron miles de mis días.

No quedaba rastro de sonrisa
ni de la luz bailando en sus ojos.

Ahora era algo

arrastrando una mirada de pastillas,
asfalto oliendo a hospital

y a poco tiempo.

El aire pesaba
como el que ya no respira
ni siquiera recuerdos.

Y fui estorbo
en su camino al olvido.

Se alejaba

naufragando con cada paso
cada beso de aquellos días.

Cada paso la hundía
Cada paso me hundía.






Gracias por leer
y por pensar.

"El aire pesaba
como el que ya no respira
ni siquiera recuerdos."

Me llevo esos versos, señor Vicente, para que me acompañen al trabajo.
Qué bueno ese trío de ases. Un abrazo, compañero, ya otro día me paso...
 
Última edición:
"El aire pesaba
como el que ya no respira
ni siquiera recuerdos."

Me llevo esos versos, señor Vicente, para que me acompañen al trabajo.
Qué bueno ese trío de ases. Un abrazo, compañero, ya otro día me paso...

Llévese lo que desee, y las ganas justas para el trabajo que no es bueno trabajar de más. Tampoco de menos.

Gracias, compañera. Un abrazo.
 
Entre el café y el humo
de mi cigarrillo cruzó
un espectro de pasos torpes.

No quise creer
lo que mis ojos veían.
Pero vi.

Pero vi al final golpeándome
con tanto tiempo de golpe
que reventaron miles de mis días.

No quedaba rastro de sonrisa
ni de la luz bailando en sus ojos.

Ahora era algo

arrastrando una mirada de pastillas,
asfalto oliendo a hospital

y a poco tiempo.

El aire pesaba
como el que ya no respira
ni siquiera recuerdos.

Y fui estorbo
en su camino al olvido.

Se alejaba

naufragando con cada paso
cada beso de aquellos días.

Cada paso la hundía
Cada paso me hundía.






Gracias por leer
y por pensar.
Una carga de tiempo que desgarra sus días, borrando la sonrisa y la luz que antes brillaban en sus ojos.
A veces los recuerdos ya no están, y se quedan solo como un estorbo en el camino hacia el olvido.

Saludos
 
Una carga de tiempo que desgarra sus días, borrando la sonrisa y la luz que antes brillaban en sus ojos.
A veces los recuerdos ya no están, y se quedan solo como un estorbo en el camino hacia el olvido.

Saludos


Así es, señor Alde. La vida va recogiendo el escenario de cada uno. O quizá es la muerte la que va recogiendo.

Salud2, compañero.
 
Uno no siempre nota el paso del tiempo, pero hay ocasiones en que se hace notar como un gancho al hígado o a nuestro fantasma. Ni modo, todo lo perdemos y todo nos perderá, dijo un poeta de tu tierra, pero eso de irse gastando así es muy no sé qué. Es excelente, carnalito Évano, que estés publicando en los alcohólicos melancólicos, te quedan de poca madre tus textos en este tono.

Con este poema me acordé de alguna con mejor colágeno que el mío, y del tango inmortal de Santos Discépolo, Esta noche me emborracho:

Sola, fané, descangayada,​
la vi esta madrugada​
salir de un cabaret.​
Flaca, dos cuartas de cogote​
y una percha en el escote​
bajo la nuez.​
Chueca, vestida de pebeta,​
teñida y coqueteando​
su desnudez.​
Parecía un gallo desplumao,​
mostrando al compadrear​
el cuero picoteao.​
Yo que sé cuando no aguanto más​
al verla, así, rajé,​
pa' no llorar.​
Y pensar que hace diez años,​
fue mi locura,​
¡que llegué hasta la traición​
por su hermosura!​
Que esto que hoy es un cascajo​
fue la dulce metedura​
donde yo perdí el honor.​
Que chiflao por su belleza​
le quité el pan a la vieja,​
me hice ruin y pechador.​
Que quedé sin un amigo,​
que viví de mala fe,​
que me tuvo de rodillas,​
sin moral, hecho un mendigo,​
cuando se fue.​
Nunca soñé que la vería​
en un "requiscat in pace"​
tan cruel como el de hoy.​
¡Mire, si no es pa' suicidarse​
que por ese cachivache​
sea lo que soy!​
Fiera venganza la del tiempo,​
que le hace ver deshecho​
lo que uno amó.​
Este encuentro me ha hecho tanto mal,​
que si lo pienso más​
termino envenenao.​
Esta noche me emborracho bien,​
me mamo, ¡bien mamao!,​
pa' no pensar.​


Esta noche, y la que viene, ja, ja. Saludos cordiales.
 
Uno no siempre nota el paso del tiempo, pero hay ocasiones en que se hace notar como un gancho al hígado o a nuestro fantasma. Ni modo, todo lo perdemos y todo nos perderá, dijo un poeta de tu tierra, pero eso de irse gastando así es muy no sé qué. Es excelente, carnalito Évano, que estés publicando en los alcohólicos melancólicos, te quedan de poca madre tus textos en este tono.

Con este poema me acordé de alguna con mejor colágeno que el mío, y del tango inmortal de Santos Discépolo, Esta noche me emborracho:

Sola, fané, descangayada,​
la vi esta madrugada​
salir de un cabaret.​
Flaca, dos cuartas de cogote​
y una percha en el escote​
bajo la nuez.​
Chueca, vestida de pebeta,​
teñida y coqueteando​
su desnudez.​
Parecía un gallo desplumao,​
mostrando al compadrear​
el cuero picoteao.​
Yo que sé cuando no aguanto más​
al verla, así, rajé,​
pa' no llorar.​
Y pensar que hace diez años,​
fue mi locura,​
¡que llegué hasta la traición​
por su hermosura!​
Que esto que hoy es un cascajo​
fue la dulce metedura​
donde yo perdí el honor.​
Que chiflao por su belleza​
le quité el pan a la vieja,​
me hice ruin y pechador.​
Que quedé sin un amigo,​
que viví de mala fe,​
que me tuvo de rodillas,​
sin moral, hecho un mendigo,​
cuando se fue.​
Nunca soñé que la vería​
en un "requiscat in pace"​
tan cruel como el de hoy.​
¡Mire, si no es pa' suicidarse​
que por ese cachivache​
sea lo que soy!​
Fiera venganza la del tiempo,​
que le hace ver deshecho​
lo que uno amó.​
Este encuentro me ha hecho tanto mal,​
que si lo pienso más​
termino envenenao.​
Esta noche me emborracho bien,​
me mamo, ¡bien mamao!,​
pa' no pensar.​


Esta noche, y la que viene, ja, ja. Saludos cordiales.

Ja, vaya pedazo de tango, pareciera que lo escribieron en el pasado pensando en mí ja, ja, ja...

Muy jodido ver a tu primer amor hecha un chasis sin motor deambulando entre angelillos oscuros y diminutos rodeando su aura en penumbras. La vida siempre acaba encharcada entre la mierda.

Gracias, Don Pedro, por tan gran paso y comentario.

Salud2, compañero.
 
Entre el café y el humo
de mi cigarrillo cruzó
un espectro de pasos torpes.

No quise creer
lo que mis ojos veían.
Pero vi.

Pero vi al final golpeándome
con tanto tiempo de golpe
que reventaron miles de mis días.

No quedaba rastro de sonrisa
ni de la luz bailando en sus ojos.

Ahora era algo

arrastrando una mirada de pastillas,
asfalto oliendo a hospital

y a poco tiempo.

El aire pesaba
como el que ya no respira
ni siquiera recuerdos.

Y fui estorbo
en su camino al olvido.

Se alejaba

naufragando con cada paso
cada beso de aquellos días.

Cada paso la hundía
Cada paso me hundía.






Gracias por leer
y por pensar.
Este poema tuyo me hace soltar una risita nerviosa, como la que fingís por no chillar, o como cuando te choca una bicicleta: no te mata, pero ¡cómo duele! Bueno, así es tu poema y así es el tiempo con algunode nosotros.

Saludos.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba