Se me fue como la tarde
sin hacer ruido siquiera,
como se apaga la luz
cuando la sombra la cerca.
Yo la tuve entre mis manos
como quien guarda una estrella,
y sin saber cómo o cuándo
se me volvió ausencia eterna.
No hubo culpa ni reproche,
ni palabras que dolieran,
solo un lento deshacerse
como la sal en la arena.
Aún la nombro en el silencio
cuando la noche se acerca,
y en el rumor de los días
su voz a veces regresa.
Pero ya no duele tanto
como dolió en la primera,
que el tiempo, sabio y callado,
va templando las mareas.
Porque amar también es eso:
dejar ir lo que se aleja,
y aceptar que hay corazones
que no habitan donde llegan.
Si algún día me recuerda
no me llore ni me quiera,
que fui verdad en su vida
aunque hoy no esté en su senda.
sin hacer ruido siquiera,
como se apaga la luz
cuando la sombra la cerca.
Yo la tuve entre mis manos
como quien guarda una estrella,
y sin saber cómo o cuándo
se me volvió ausencia eterna.
No hubo culpa ni reproche,
ni palabras que dolieran,
solo un lento deshacerse
como la sal en la arena.
Aún la nombro en el silencio
cuando la noche se acerca,
y en el rumor de los días
su voz a veces regresa.
Pero ya no duele tanto
como dolió en la primera,
que el tiempo, sabio y callado,
va templando las mareas.
Porque amar también es eso:
dejar ir lo que se aleja,
y aceptar que hay corazones
que no habitan donde llegan.
Si algún día me recuerda
no me llore ni me quiera,
que fui verdad en su vida
aunque hoy no esté en su senda.