Cuando roa la tierra mi cascado embalaje
y el barquero a mi alma emplace donde quiera,
pediría portar en mi exiguo equipaje
la caricia del beso y el nervio de la espera.
Ese púdico beso que libró del peaje
al cariño restante de la inicial hoguera
de la vida; la edad del apego salvaje,
la edad atolondrada y de embriaguez sincera.
En mi gloria te quiero cuando termine el viaje
y no quede otra cosa que la rica y primera
experiencia vivida que endulzó mi paisaje.
Y que fue baluarte, parapeto y trinchera
ante el frustrado amor, y el único ropaje
que llevaré conmigo para siempre a mi vera.
Gavase
y el barquero a mi alma emplace donde quiera,
pediría portar en mi exiguo equipaje
la caricia del beso y el nervio de la espera.
Ese púdico beso que libró del peaje
al cariño restante de la inicial hoguera
de la vida; la edad del apego salvaje,
la edad atolondrada y de embriaguez sincera.
En mi gloria te quiero cuando termine el viaje
y no quede otra cosa que la rica y primera
experiencia vivida que endulzó mi paisaje.
Y que fue baluarte, parapeto y trinchera
ante el frustrado amor, y el único ropaje
que llevaré conmigo para siempre a mi vera.
Gavase