Giovanni Pietri
Poeta adicto al portal
Extrañarte es como
tratar de leer un libro
escrito en un idioma muerto.
El Voynich,
la desesperación,
páginas que no dicen nada.
Tu amor se murió de golpe,
como una rata envenenada
en la cocina.
Y yo me quedé contando
las monedas oxidadas
que me quedaban en el bolsillo.
No hay explicación,
no hay regreso,
no hay puta senda.
Olvidarte es lo único
que queda por hacer,
aunque me reviente.
¿Por qué carajo rompiste
el cuenco donde bebíamos?
¿Por qué vendiste por treinta monedas
lo que teníamos?
¿Por qué buscaste calor
en otra cama,
en otra piel sudada?
Yo me quedé con el dolor,
con las ruinas,
con el estómago vacío.
Un hombre que ama,
que está ahí,
que no se va,
¿es aburrido?
¿es malo?
¿es indigno pedir
que vuelvas?
La esperanza es una puta
que me degüella.
Siento la sangre en el cuello,
chorreando,
y mis ojos secos,
sin lágrimas,
sin nada.
tratar de leer un libro
escrito en un idioma muerto.
El Voynich,
la desesperación,
páginas que no dicen nada.
Tu amor se murió de golpe,
como una rata envenenada
en la cocina.
Y yo me quedé contando
las monedas oxidadas
que me quedaban en el bolsillo.
No hay explicación,
no hay regreso,
no hay puta senda.
Olvidarte es lo único
que queda por hacer,
aunque me reviente.
¿Por qué carajo rompiste
el cuenco donde bebíamos?
¿Por qué vendiste por treinta monedas
lo que teníamos?
¿Por qué buscaste calor
en otra cama,
en otra piel sudada?
Yo me quedé con el dolor,
con las ruinas,
con el estómago vacío.
Un hombre que ama,
que está ahí,
que no se va,
¿es aburrido?
¿es malo?
¿es indigno pedir
que vuelvas?
La esperanza es una puta
que me degüella.
Siento la sangre en el cuello,
chorreando,
y mis ojos secos,
sin lágrimas,
sin nada.