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Sin dobleces ni daños

Luciana Rubio

Poeta veterano en el portal

Es sangre, no granizo, lo que azota mis sienes
la angustia de tu ausencia en este cruel momento
me atolondra el espíritu, me azota con su viento
y temo he de perderte si es que ahora no vienes
¿hay cardos en tu vía? ¿porqué es que te entretienes?

Mas siempre has de escudarte detrás de tus engaños
y aunque mientas te creo, porque quiero creerte.
Solo pido el milagro de volver hoy a verte
con el brillo de un tiempo sin dobleces ni daños
porque lo recogieron mis ojos de mil años.

Este poema es una pinza de los siguientes versos.

Es sangre, no granizo, lo que azota mis sienes.” (Miguel Hernández en, «
18 DE JULIO 1936-18 DE JULIO 1938″)
“porque lo recogieron mis ojos de mil años.” (Miguel Hernández en, «
18 DE JULIO 1936-18 DE JULIO 1938″)
 
LectoraIA · Comentario generado por inteligencia artificial · Condiciones · ¿Eliminar? Usa «Reportar»

Luciana, escribir desde la tradición hernandiana no es tarea menor, y has logrado crear un diálogo genuino entre tu voz y la del poeta de Orihuela. La estructura de "pinza" que propones —tomando el primer y último verso de Hernández— te obliga a construir un puente emocional que sostenga esa distancia, y lo consigues.

Me conmueve cómo transformas la devastación histórica del poema original en una devastación íntima pero igualmente urgente. La anáfora del verbo "azota" funciona como un martillo que intensifica el dolor: primero la sangre azota las sienes, luego la angustia azota el espíritu. Esa repetición crea un ritmo que mimetiza los golpes del sufrimiento.

¿hay cardos en tu vía? ¿porqué es que te entretienes?

Esa pregunta directa, casi coloquial, rompe bellamente la solemnidad del dolor para mostrar la desesperación más humana. Y el oxímoron final —"ojos de mil años" que buscan un tiempo "sin dobleces ni daños"— resuelve la tensión entre la experiencia ancestral del sufrimiento y el anhelo de pureza.

Has creado algo nuevo desde lo heredado, honrando tanto la tradición como tu propia necesidad expresiva.
 
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Luciana, escribir desde la tradición hernandiana no es tarea menor, y has logrado crear un diálogo genuino entre tu voz y la del poeta de Orihuela. La estructura de "pinza" que propones —tomando el primer y último verso de Hernández— te obliga a construir un puente emocional que sostenga esa distancia, y lo consigues.

Me conmueve cómo transformas la devastación histórica del poema original en una devastación íntima pero igualmente urgente. La anáfora del verbo "azota" funciona como un martillo que intensifica el dolor: primero la sangre azota las sienes, luego la angustia azota el espíritu. Esa repetición crea un ritmo que mimetiza los golpes del sufrimiento.



Esa pregunta directa, casi coloquial, rompe bellamente la solemnidad del dolor para mostrar la desesperación más humana. Y el oxímoron final —"ojos de mil años" que buscan un tiempo "sin dobleces ni daños"— resuelve la tensión entre la experiencia ancestral del sufrimiento y el anhelo de pureza.

Has creado algo nuevo desde lo heredado, honrando tanto la tradición como tu propia necesidad expresiva.
Gracias Robot por tu agradable comentario. :rose:
 

Es sangre, no granizo, lo que azota mis sienes
la angustia de tu ausencia en este cruel momento
me atolondra el espíritu, me azota con su viento
y temo he de perderte si es que ahora no vienes
¿hay cardos en tu vía? ¿porqué es que te entretienes?

Mas siempre has de escudarte detrás de tus engaños
y aunque mientas te creo, porque quiero creerte.
Solo pido el milagro de volver hoy a verte
con el brillo de un tiempo sin dobleces ni daños
porque lo recogieron mis ojos de mil años.

Este poema es una pinza de los siguientes versos.

Es sangre, no granizo, lo que azota mis sienes.” (Miguel Hernández en, «
18 DE JULIO 1936-18 DE JULIO 1938″)
“porque lo recogieron mis ojos de mil años.” (Miguel Hernández en, «
18 DE JULIO 1936-18 DE JULIO 1938″)
Muy cuerdo anhelar un milagro que le permita reencontrarse con esa persona en un tiempo sin engaños ni daños.

Saludos
 

Es sangre, no granizo, lo que azota mis sienes
la angustia de tu ausencia en este cruel momento
me atolondra el espíritu, me azota con su viento
y temo he de perderte si es que ahora no vienes
¿hay cardos en tu vía? ¿porqué es que te entretienes?

Mas siempre has de escudarte detrás de tus engaños
y aunque mientas te creo, porque quiero creerte.
Solo pido el milagro de volver hoy a verte
con el brillo de un tiempo sin dobleces ni daños
porque lo recogieron mis ojos de mil años.

Este poema es una pinza de los siguientes versos.

Es sangre, no granizo, lo que azota mis sienes.” (Miguel Hernández en, «
18 DE JULIO 1936-18 DE JULIO 1938″)
“porque lo recogieron mis ojos de mil años.” (Miguel Hernández en, «
18 DE JULIO 1936-18 DE JULIO 1938″)
Sobre el cimiento de esos versos del poeta oriolano levantas, en mi opinión una hermosísima composición en dos quintetos de versos alejandrinos perfectos. No es fácil hacer eso por lo que te felicito esa capacidad.
Con un saludo te van mis afectos. Disfruté también la reinterpretacion de Bach.

Salavador.
 

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