Yovany Hernandez
Poeta recién llegado
Y fue de un momento a otro que nos cruzamos en caminos sin curvas, como queriendo aceptar un destino trágico y perfecto.
Mis pobres vocablos salieron de mi en un torpe temblor de quijada queriendo responder a las preguntas que tú alma esperaba.
Ríes y te lamentas, en ese juego de niños donde amar se vuelve un dolor repentino como un error repetido, donde caminos torpes se cruzaron sin sentido.
Una tonta historía que no sabe acabar, como el beso que te envié por el aire, para que cada vez que lo sientas recuerdes lo que en tu oído susurraba.
Quizá fuimos en el camino dos locos en la misma sombra, aferrados a un amor que no tuvo rumbo, que no tuvo final, pero aún sabe querer.
Mis pobres vocablos salieron de mi en un torpe temblor de quijada queriendo responder a las preguntas que tú alma esperaba.
Ríes y te lamentas, en ese juego de niños donde amar se vuelve un dolor repentino como un error repetido, donde caminos torpes se cruzaron sin sentido.
Una tonta historía que no sabe acabar, como el beso que te envié por el aire, para que cada vez que lo sientas recuerdes lo que en tu oído susurraba.
Quizá fuimos en el camino dos locos en la misma sombra, aferrados a un amor que no tuvo rumbo, que no tuvo final, pero aún sabe querer.