"Las chicas grandes no lloran"

Otro día,
un nuevo veneno que inventarle a mi madrugada.
Pero que pesimista es el miércoles.
Será el día o seré yo?
Nunca lo supimos,
y es que jamás pudiste comprobar,
si es que,
lo escéptico de un día impar,
era que me hiciera feliz o triste.
Que estuviese ahí en el medio.
Estorbando con solo existir.
Exactamente,
como tu recuerdo entre los rincones,
de mi solitaria consciencia.


Y es que la tristeza vive en cada recoveco de mi habitación.
Ya ni siquiera paga la renta,
dice que me falto decirte muchos mas te amo.
Las arañas inclusive,
piensan cobrarme multa,
por tirar pañuelos con recuerdos de lagrimas,
que contienen tu nombre,
y suelen dejarlo desparramado por doquier.
Principalmente en mi falta de apetito.


Pero que te puedo decir?,
lo escucho en cada canción que suena en mis auriculares.
Lo leo en cada noticia que miro en el teléfono,
e inclusive mis pesadillas malévolas me lo susurran.
Aún no aprendo como callarlas.
Quizás o tal vez,
porque ellas me recuerdan tu rostro.
O son las únicas a quienes les dibujo tus recuerdos.
O a quienes les compongo tu voz,
que a medida que mas se inunda mi cama,
se aleja y me duele en otra cana mas que surge.


No dejan de dibujarse en el espejo.
A veces inclusive me alientan,
me dicen que el amor con frecuencia es así.
Como tu nombre.
Corto y simple,
pero que en esa cantidad ínfima de silabas,
suelen encontrarse los dolores mas grandes,
que inclusive un corazón adolorido,
repleto de rincones fríos,
como este atolondrado que llevo,
ausente en el pecho,
puede llegar a sufrir.


Sufrir se le llama al sentimiento de amar?
O será que como mencionan las psicólogas baratas de propaganda,
el amor deja de llamarse amor cuando te llena de amargura la garganta.
te despierta con pesadillas en la madrugada,
y te recomienda muy por lo bajo,
que llene tu casilla de mensajes,
que no vas a leer.
Que parta en busca de tus besos,
esos que ni siquiera llegue a probar,
pero que tan bien pareciera que conociera.


Mi instinto suicida es callar.
Una rebeldía si,
pero que entre mis palabras o poemas,
suelo olvidar.
Principalmente cuando de extrañarte se trata.
Sustancialmente,
como cuan manotazo de ahogado,
emprendo este acto autolesivo,
de convencerme de que,
como diría mamá,
"las chicas grandes no lloran".
 
Última edición:
Otro día,
un nuevo veneno que inventarle a mi madrugada.
Pero que pesimista es el miércoles.
Será el día o seré yo?
Nunca lo supimos,
y es que jamás pudiste comprobar,
si es que,
lo escéptico de un día impar,
era que me hiciera feliz o triste.
Que estuviese ahí en el medio.
Estorbando con solo existir.
Exactamente,
como tu recuerdo entre los rincones,
de mi solitaria consciencia.


Y es que la tristeza vive en cada recoveco de mi habitación.
Ya ni siquiera paga la renta,
dice que me falto decirte muchos mas te amo.
Las arañas inclusive,
piensan cobrarme multa,
por tirar pañuelos con recuerdos de lagrimas,
que contienen tu nombre,
y suelen dejarlo desparramado por doquier.
Principalmente en mi falta de apetito.


Pero que te puedo decir?,
lo escucho en cada canción que suena en mis auriculares.
Lo leo en cada noticia que miro en el teléfono,
e inclusive mis pesadillas malévolas me lo susurran.
Aún no aprendo como callarlas.
Quizás o tal vez,
porque ellas me recuerdan tu rostro.
O son las únicas a quienes les dibujo tus recuerdos.
O a quienes les compongo tu voz,
que a medida que mas se inunda mi cama,
se aleja y me duele en otra cana mas que surge.


No dejan de dibujarse en el espejo.
A veces inclusive me alientan,
me dicen que el amor con frecuencia es así.
Como tu nombre.
Corto y simple,
pero que en esa cantidad ínfima de silabas,
suelen encontrarse los dolores mas grandes,
que inclusive un corazón adolorido,
repleto de rincones fríos,
como este atolondrado que llevo,
ausente en el pecho,
puede llegar a sufrir.


Sufrir se le llama al sentimiento de amar?
O será que como mencionan las psicólogas baratas de propaganda,
el amor deja de llamarse amor cuando te llena de amargura la garganta.
te despierta con pesadillas en la madrugada,
y te recomienda muy por lo bajo,
que llene tu casilla de mensajes,
que no vas a leer.
Que parta en busca de tus besos,
esos que ni siquiera llegue a probar,
pero que tan bien pareciera que conociera.


Mi instinto suicida es callar.
Una rebeldía si,
pero que entre mis palabras o poemas,
suelo olvidar.
Principalmente cuando de extrañarte se trata.
Sustancialmente,
como cuan manotazo de ahogado,
emprendo este acto autolesivo,
de convencerme de que,
como diría mamá,
"las chicas grandes no lloran".
Me ha gustado su monólogo introspectivo y melancólico.

Saludos
 

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